24/06/2013
Nunca es tarde para desenmascarar a quien engaña. Durante más de 50 años convenció a buena parte del medio y de los lectores de que su horizonte era la búsqueda de la verdad, pero recién ahora es posible comprobar que Carlos Ulanovsky era un gran mentiroso. Es que tras haber ejercido el periodismo durante décadas y luego de haber escrito una veintena de libros sobre la profesión, personalidades del espectáculo y crónicas, Ulanovsky publicó su primera novela. Nunca bailes en dos bodas a la vez (Ed. Emecé) es la primera ficción en la que el periodista deja de lado las fuentes, el material de archivo y las entrevistas para crear una historia de fantasía, plagada de enredos e ironías conjugadas con gran sentido del humor. Comedia de enredos cruzada por la cultura judía, Nunca bailes... atrae por su prosa amable y simpática, en una trama que no por ello resigna intriga hasta sus últimas páginas.
La historia de Nunca bailes... transcurre íntegramente durante la celebración del casamiento entre Mónica y Pablo, una joven pareja judía, en una fiesta en la que el rito religioso parecería funcionar a la perfección. En realidad, todo marcha maravillosamente bien, hasta que un hecho inesperado modifica lo programado: la novia desaparece con el director de la orquesta que ameniza la fiesta. A partir de esta fuga, tan sorpresiva como desconcertante, la incertidumbre y los rumores se apropian de los invitados y familiares en el salón, mientras todo tipo de operativos de búsqueda se ponen en marcha. ¿Por qué una novia se fugaría en su propia boda? ¿Cuál es la causa para tomar la decisión de "plantar" al novio a horas de dar el "sí"? ¿Acaso el director de la orquesta y la novia eran amantes y no habían podido contener el deseo –sexual, afectivo– de estar juntos? Interrogantes que la trama activará en el lector y que, paulatinamente, se irán develando con más gracias que pretensión detectivesca.
Uno es periodista tiempo completo y el ejercicio de la escritura es uno solo, porque sirve para ordenar las ideas, para transmitir pensamientos e informaciones y para comunicar lo que uno tiene ganas de decir. Y también uno se pasa la vida escribiendo, y es bueno reconocerlo muchas veces, dos cosas, o más, a la vez. Mientras escribía esta novela, también trabajaba en radio y terminaba o empezaba otros libros (puedo probarlo). Los periodistas somos de bailar en dos lugares a la vez
, cuenta Ulanovsky ante la pregunta de Página/12 sobre las motivaciones que lo llevaron a escribir Nunca bailes... ¿Era la ficción una cuenta pendiente en su carrera? Siempre –confiesa el periodista de Radio Nacional– tuve ganas de probar cómo era escribir ficción, como dicen los grandes de la especialidad, inventándoles la vida a los demás. Y se me dio la oportunidad. La historia la tenía desde antes en la cabeza, pero eran unas pocas líneas: en un casamiento judío el director de la orquesta cumple con su antigua fantasía de escaparse con la novia. Después vino lo más complejo: multiplicar esa situación, volverla increíble y, a la vez, creíble o posible o entendible.
–¿Cómo le resultó la experiencia de escribir ficción?
–Muy grata. Este es mi libro número 21 y siempre pensé que los anteriores –que fueron investigaciones históricas sobre los medios, ensayos, biografías, crónicas– eran materias de una carrera universitaria, pendiente desde que mis viejos me la reclamaban, pero que nunca cursé. Ahora siento que haber terminado la primera novela es como haber iniciado otra carrera.
–Nunca bailes... es una novela tan insólita –por el contexto y el momento de la fuga– como divertida. ¿Siempre tuvo claro que quería contar la historia en ese tono?
–No, no siempre. No sé si les pasa a todos, pero a mí sí, eso de que en diferentes aspectos de la vida uno se fabrica prisiones de las que es difícil huir. Me pasa y lucho contra eso. En la elaboración de la novela me pasó que se me cruzaron alternativas que, en lugar de facilitarme el camino, me lo llenaban de obstáculos. En varias ocasiones me detuve un buen tiempo para preguntarme: ¿le tiene que pasar esto a Mónica, la protagonista? Esa clase de preguntas y poder respondérmelas con absoluta libertad son lo que me permitieron llegar al final.
Por Emanuel Respighi (Página/ 12)
Etiquetas: Carlos Ulanovsky, periodismo, novela, Nunca bailes en dos bodas a la vez, Escribir ficción, ensayos, biografías, crónicas

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