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Mi familia y la de otros escritores - España España

17/06/2013

Tensiones, dramas y otros parricidios literarios en las relaciones de los escritores contemporáneos con sus familias

Todas las familias felices se parecen entre sí pero las familias de escritores cada una es infeliz a su manera. Jane Austen, Thomas Mann, Samuel Beckett, Jorge Luis Borges, los Panero, los Goytisolo, los Casariego... Ellos mismos nos dieron fe de los dramas y felicidades de sus relaciones filiales, de manera más o menos secreta, en sus obras. A propósito de la publicación de "Nuevas maneras de matar a tu madre" (Lumen), de Colm Tóibín, nos sumergimos en las peripecias familiares de algunos de los mejores escritores contemporáneos

El parricidio literario es deporte olímpico en la historia de la literatura universal. Pero matar al padre o a la madre, ya fuera como metáfora o como terapia, sólo fue una más de las posibilidades. Lo cierto es que, la en ocasiones tensa relación del escritor con la familia, semillero de alegrías y tragedias, sólo se diferencia en una cosa de la de cualquier otro mortal: ellos nos lo han contado en sus libros de manera más abierta o elusiva. Lo último del novelista irlandés Colm Tóibín (Dublín, 1955) es una recopilación de artículos titulada precisamente Nuevas maneras de matar a tu madre (Lumen, 2013) y en sus páginas mira por la cerradura de los escenarios en los que se desenvolvieron las problemáticas y jugosas relaciones filiales de algunos de los más grandes escritores contemporáneos. Una de las razones por los que me decidí por esta aventura es que los escritores, por su propia naturaleza, dejan mucha documentación -cartas, diarios, memorias, etc-, pero otra no menos importante es su elevado nivel de autoconciencia.

A medio camino entre el ensayo y la narración, Tóibín nos incita con el extraño fenómeno de la madre ausente en la literatura decimonónica inglesa, en la que abundan heroínas solitarias de familias desestructuradas y cobran crucial importancias las tías, con frecuencia manipuladoras. ¿A qué es debido? Para empezar, una elevada cifra de mujeres se moría en el parto, como las primeras esposas de los tres hermanos de Jane Austen (1775- 1817). Y de hecho, sus tres últimas novelas están protagonizadas por heroínas sin madre. Pero aunque no hubiera sido así, defiende el autor, lo cierto es que las madres estorbaban en una ficción de época que ensalzaba un inédito individualismo. Las novelas de Henry James comparten, por cierto, tan exótica atracción por las tías, cargadas, en su caso, de sexualidad, como en Retrato de una dama o Los embajadores.

Paternidad desnortada

Destacan por su dureza las páginas que el libro dedica a la desnortada paternidad de Thomas Mann (1875-1955), homosexual clandestino y padre de seis hijos a los que malcrió señalando sin rubor a sus preferidos delante del resto y en cuya familia brotaron relaciones incestuosas que le inspiraron para escribir cuentos como La sangre de los Walsung o novelas como José y sus hermanos. Dos de sus hijos, Klaus y Michael, se suicidarían, al igual, por cierto, que dos de sus hermanos. Colm Tóibín cita a Michael Maar, biógrafo de Mann, quien apunta que una corriente telúrica en toda su novelística, la visibilidad de la relación entre violencia y placer sexual, obedecería a que en su juventud, a mediados de la década de 1890, en Nápoles, Mann habría sido testigo o habría estado implicado en un crimen de naturaleza sexual. Y que lo que hizo o presenció lo mutiló y, al mismo tiempo, le sirvió de estímulo y llegó a reflejarse en todo lo que escribió durante sesenta años.

El tortuoso matrimonio de John Cheever (1912-1982), que late en sus Diarios, o la profusa relación epistolar del poeta irlandés Y. B. Yeats (1865-1939) con su padre. La abundante correspondencia entre el progenitor y el hijo escritor, de las mejores cartas que se han escrito, convierte su caso en el preferido de Tóibín: Me encanta la historia de Yeats, cuyo padre comenzó a escribir cuando tenía más de setenta años y trató de ganar la aprobación de su hijo. He utilizado en el libro las cartas originales y son encantadoras. Y es que no se puede generalizar. Algunas veces la madre es el problema, otras veces se trata del padre. Beckett, por ejemplo, lo quería. Samuel Beckett (1906-1989) amaba a su padre, un vago que no daba palo al agua, y esta lasitud del progenitor mutaría con los años en sentimiento de culpa en la conciencia del hijo dramaturgo y se erigiría en uno de los grandes temas de su obra. Nuevas maneras de matar a tu madre es una mina a cielo abierto en la que se suceden las vetas de oro, pero, también, las de carbón. Sorprende, por ejemplo, el gran número de parejas de hermanos escritores -Heinrich y Thomas Man, Henry y William James, Virginia Woolf y Vanessa Bell, W.B. y Jack Yeats- en cuya obra el padre es un plomo que debe saltar -y morir- para que sus personajes vuelen libres. Y qué decir de la maniática presencia de la familia del dramaturgo John Millington Synge (1871-1909) en sus letras. Ninguno de sus familiares acudió nunca a ver sus obras y no por casualidad: Synge incrustó la totalidad de su vida personal en su obra dramática. Papeles íntegros de la famila, toda clase de cartas, los precisos momentos de su vida, desde sus paseos en bicicleta hasta sus costumbres, conversaciones, estornudos y resfriados... y los de los otros miembros de su familia. En total, 14 volúmenes y más de cuarto de millón de palabras.

El bibliófilo enmadrado

No aparecen en el libro de Tóibín Fitzgerald y Zelda, Ted Hughes y Sylvia Plath o Joan Didion. La visita guiada bien puede concluir con el perfecto ejemplo de bibliófilo enmadrado: Jorge Luis Borges. Pero cuidado, con Borges siempre resulta peligroso deducir que el material biográfico inspiró el tono y el contenido de determinadas obras. Es muy posible que los libros que leyó tuvieran mayor importancia. Es sabido que su madre ejerció de lectora y secretaria del temprano ciego Borges hasta pasados los 90 pero quizás no tanto que a los 45 años el escritor todavía pedía permiso telefónico a su madre para irse a un hotel con su amiga Estela Canto, como esta última se encargó de relatar en sus memorias. Las relaciones profundamente infelices y condenadas al fracaso de Borges con varias mujeres fueron fundamentales en su obra.

Hablando en castellano

¿Y los otros autores contemporáneos en lengua castellana? Bien conocida es la epopeya familiar que el director Jaime Chávarri desnudó en toda su crudeza en El desencanto (1976), en torno a la familia del poeta falangista Leopoldo Panero. Allí comparecían ante la cámara su viuda, Felicidad Blanc, y sus tres hijos, Juan Luis, Leopoldo María, y Michi, en una exégesis de la crueldad filial atravesada de violencia, alcoholismo, locura y cárcel. El mayor de los hermanos, Juan Luis Panero (Madrid, 1942), ha detestado siempre hablar de una película que le "aburre". Y aún más su segunda parte, Después de tantos años (Ricardo Franco, 1994).

Convulsa y desperdigada en sus libros se espiga la historia familiar de los hermanos Goytisolo, el poeta José Agustín y los novelistas Juan y Luis, tres de nuestros grandes escritores, y con un trágico origen común a su generación: la guerra civil española. Corría marzo de 1938 cuando la Aviación Legionaria italiana bombardeaba Barcelona causando más de 1.000 muertos y 2.000 heridos. Una de aquellas bombas acababa con la vida de Julia Gay, madre de los Goytisolo. En la casa familiar el padre prohibió usar la palabra "madre". La herida sangraría durante toda la vida en los versos de José Agustín Goytisolo (Barcelona, 1928-1999), los de El retorno, premio Adonais 1953: Pero tu nombre sigue aquí, / Tu ausencia y tu recuerdo / Siguen aquí. / ¡Aquí! / Donde tú no estarías / si una hermosa mañana, con música de flores, / los dioses no te hubieran olvidado.

Luis Goytisolo cuenta que su novela Las afueras fue, al parecer, la primera que mi padre leyó en su vida. Lo suyo era la ciencia. Me dijo que tenía gran perspicacia en la captación de la realidad. Los ambientes familiares que figuran en mis novelas no son autobiográficos aunque puedan parecerlo. Los factores inconscientes escapan, por definición, a nuestra conciencia. Los rasgos propiamente biográficos están recogidos en Cosas que pasan (Siruela, 2011).

Por Daniel Arjona (ElCultural.es)

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Etiquetas: Casariego, dramas, escritores contemporáneos, familias, Goytisolo, Jane Austen, Jorge Luis Borges, Panero, parricidios literarios, Samuel Beckett, Thomas Mann, novelista, Colm Tóibín, Nuevas maneras de matar a tu madre, John Millington Synge Juan Luis Panero

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