07/06/2013
Arqueología, medicina, alto ejecutivo farmacéutico y guionista de cine. Esa es la ruta que siguió Glenn Cooper antes de convertirse en el penúltimo del selecto club de autores de best-sellers globales. Y sin mucho ruido, pero con una legión ya de seguidores: cinco millones de lectores por seis libros en solo tres años, medio millón en España.
Cooper (White Plains, Nueva York, 1953), que se ha encontrado con sus lectores de la Feria del Libro de Madrid, publicó en 2009 su primera novela, La biblioteca de los muertos, primera parte de una trilogía que continuó con El libro de las almas y que acaba de cerrar con El fin de los escribas (Grijalbo), un thriller en el que unas personas heredan el don de saber la fecha de nacimiento y muerte de la gente. El estadounidense no es tan mediático como otros recién llegados al grupo de los superventas como la australiana Kate Morton y la británica E. L. James, dos de las escritoras preferidas en la Feria, pero su corte de seguidores avanza a un ritmo apabullante. Y eso que él empezó muy tarde, pasados los 50 años.
Glenn Cooper se refiere a cada una de las etapas que ha vivido como "obras de teatro" en las que ha querido encontrar diversión. Parece honesto en su búsqueda. ¿Por qué la literatura, ya pasados los 50? Trabajaba en una gran compañía de 30.000 empleados y comencé a sentirme atado a una rueda de molino. Me pareció que escribir sería una actividad muy distinta, que me ayudaría a liberar mi tensión y al principio lo intenté con guiones. El primero fue terrible… Después fui mejorando, pero de 20 guiones en 20 años ¡solo vi convertido uno en película! (risas). Cuando me decanté por la novela fue como volver a casa, daba más lugar para la reflexión
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Aunque a gusto con su condición de superventas, Cooper reclama diferenciarse del lote. Un club de autores cuyos libros son traducidos a multitud de idiomas y desarrollan una vida global, con desigual acogida entre la crítica y los seguidores. Son historias que hablan de temas que apelan a los lectores, y con tramas de mayor o menos complejidad, en las que se repiten ingredientes de éxito. Tienen su espacio muy visible en la feria los ya clásicos de ventas astronómicas como Ken Follet con El invierno en el mundo (Plaza & Janés), John Grisham con Theodore Boone. El acusado (Montena), la veterana en títulos románticos Danielle Steel con Tiempo prestado (Plaza & Janés), y una de sus sucesoras, Nora Roberts, con Polos opuestos (Random House); también la irlandesa Marian Keyes con Helen no puede dormir (Plaza & Janés).
Los expositores también recogen la generación de la antepenúltima hornada best-seller tipo Dan Brown, Inferno (Planeta), Katherine Scholes y La reina de la lluvia (Planeta), C. S. Sansom y Dominación (Ediciones B) y Brad Thor con Misión Cervantes (Martínez Roca). La penúltima generación best-seller viene encarnada por E. L. James y su Cincuenta sombras de Grey (Grijalbo), Sherrilyn Kenyon de Sed de venganza (Plaza & Janés), Kate Morton y El cumpleaños secreto (Suma de letras) y Cooper con El fin de los escribas.
Por Flor Gragera de León (ElPaís)
Etiquetas: E. L. James, El fin de los escribas, El libro de las almas, Kate Morton, La biblioteca de los muertos, Glenn Cooper, Ken Follet, El invierno en el mundo, John Grisham, Theodore Boone. El acusado, Danielle Steel con Tiempo prestado, Nora Roberts, Polos opuestos, Random House, Marian Keyes, Helen no puede dormir, Dan Brown, Inferno, Katherine Scholes, La reina de la lluvia, C. S. Sansom, Dominación, Brad Thor, Misión Cervantes, Cincuenta sombras de Grey, Grijalbo, Sherrilyn Kenyon, ed de venganza, Plaza & Janés, El cumpleaños secreto

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