04/06/2013
¿Cómo se renueva y enriquece el universo literario de una lengua si son pocas las editoriales que buscan nuevas voces?
Las editoriales españolas han reducido cada vez más la búsqueda de promesas literarias. Una tendencia que se ha acrecentado en estos tiempos de crisis en los que, en cambio, ha aumentado la búsqueda del pelotazo literario, del libro que les cuadre las cuentas de resultados, casi todos en pos del best seller. Incluso las editoriales medianas y pequeñas que habían asumido gran parte de esta función de ojeadores de debutantes han disminuido su misión.
A la luz del reportaje que publico hoy en la sección de Cultura de EL PAÍS sobre este tema (y que puedes leer AQUÍ) propongo el foro del día sobre esto: un debate para reflexionar entre todos sobre esta cuestión y, tal vez, dar ideas a las editoriales para que no dejen de descubrirnos nuevos escritores hispanohablantes.
Como dice Manuel Borrás, editor de Pre-Textos: ¿Qué sentido tiene la existencia de un editor si es incapaz de apostar por nuevos valores o por autores noveles?
.
Las editoriales quieren ir a lo seguro y cada vez son menos las que quieren apuntarse el merito de haber creído en un autor desde el principio. Prefieren que otros hagan esa misión, aunque cuando ya este autor tiene un nombre lo fichan para poder vender más libros. El tejido editorial español no es muy favorable a este tipo de libros
, aclara Constantino Bértolo, editor de Caballo de Troya, especializado en otear el panorama literario en español y descubrir escritores. En general, explica, es complicado publicar a los debutantes porque no tienen nombre conocido y sus expectativas de venta son bajas.
Por eso las preguntas que hoy les propongo son:
A continuación el artículo que aparece hoy en Cultura:
Por Winston Manrique
Los jefes y Ojos azules son los títulos de dos libros que a mucha gente no les dirá nada, pero hoy sus autores poseen el Nobel de Literatura. El primero es el volumen de cuentos de Mario Vargas Llosa con el cual obtuvo el premio Leopoldo Alas en 1959 y el segundo el debut novelístico de Toni Morrison en 1970. Obras en países e idiomas distintos que en su momento pertenecían a dos desconocidos pero en los que un premio y un editor creyó. Un ejercicio de apuesta literaria que ha mermado con los años, a favor de la búsqueda de pelotazos literarios que cuadren las cuentas. En el caso de España la edición de nuevas voces hispanohablantes cada vez es menor.
Ir a lo seguro, parece, la consigna, ir a lo fijo, el mantra.
Una mirada sobre las 353 casetas de la 72ª Feria del Libro de Madrid en el parque del Retiro es la prueba. Un análisis sobre nuestras mesas de novedades
, reconoce Juan Casamayor, de Páginas de Espuma, muestra un predominio claro de la recuperación del clásico o clásico contemporáneo y la traducción, frente a la nueva literatura en español
. Algo que lamenta Casamayor, porque para él hay una parte insustituible del editor: El compromiso con su entorno más cercano
. En este sentido, afirma, editar a autores coetáneos y nuevos de mi lengua es una esencia
.
Tres serían los motivos de este descenso en las apuestas editoriales por nuevas voces hispanohablantes. La crisis económica, que evita este tipo de riesgos; la elección de ir por el camino de escritores y temas seguros; y el aumento en la facilidad de la autoedición; a lo que se sumaría una cuarta: la baja calidad literaria.
Por Winston Manrique Sabogal (ElPaís)
Etiquetas: Caballo de Troya, Constantino Bértolo, editoriales, editoriales españolas, Los jefes, Manuel Borrás, Mario Vargas Llosa, Ojos azules, Páginas de Espuma, Pre-Textos, Toni Morrison

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