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Autoedita tu propio libro - España España

22/05/2013

Hoy en día, gracias a las nuevas tecnologías, cualquier persona puede publicar su obra. Pero hay muchas vías diferentes. Elige cuál es la suya

Si tienes algún manuscrito olvidado en el cajón de su escritorio, hoy puedes matar el gusanillo sin apenas gastarte dinero y sacar al mercado tu obra. En los últimos cinco años la publicación de libros autoeditados se ha triplicado en EE.UU., y sólo el 2011 se superaron los 235.000 títulos. Algunos consiguen un éxito apabullante: en lo que va de 2013, hasta cuatro libros autoeditados han llegado a encabezar el ranking de los e-books más vendidos en el mercado norteamericano. En España es difícil tener datos al día, pero se editan decenas de miles de ejemplares.

Publicar siempre ha sido difícil. Marcel Proust en 1912 sometió sus escritos a tres editores de referencia. Todos los rechazaron. No querían arriesgarse publicando algo diferente de lo que la gente estaba acostumbrada a leer. Al final el autor francés consiguió que una editorial le publicara, pero financiando él mismo los costes. Ezra Pound sacó sus primeros poemas en 1908 haciéndose cargo de todo. Precio de venta del libro: seis centavos (los vendía a domicilio). Virginia Woolf tuvo que montar su propia editorial para que su obra viera la luz. Y Derek Walcott a los 18 años pidió prestado dinero a su madre para imprimir su primer libro de poemas (ganó el Nobel en 1992).

Afortunadamente ahora no hace falta pasar por tanta pena (y gloria posterior). Las nuevas tecnologías han roto un tabú. De entrada, no hace falta enviar el manuscrito a una editorial a la espera de una respuesta para llegar al mercado editorial y saborear el éxito. A diferencia del pasado, hoy hay más alternativas. Y si no, pregúnteselo a E.L. James, autora de Cincuenta sombras de Grey. La británica subió a la red una primera versión de la historia con el título de Master of the universe, en la página web Fanfiction.net. En diciembre del 2010 fundó su propio sitio web y en mayo del 2011 consiguió que una pequeña editorial australiana publicara el primer volumen de la trilogía. Ya se sabe cómo acabó: firmó un contrato millonario con RandomHouse y se convirtió en una superventas.

Autopublicarse está tan de moda que se está produciendo un fenómeno inédito (valga la redundancia). No sólo es una opción interesante para los autores desconocidos, sino también para los consagrados. Más de uno (en lengua inglesa sobre todo) está estudiando la posibilidad de hacerlo todo por su cuenta y abandonar las editoriales de toda la vida. Las razones son múltiples: no quieren perder el control de la producción de su texto y aspiran a obtener más márgenes de beneficios, sin pasar por intermediarios. El número de pequeños libros auteditados que consiguen éxito comercial continuará creciendo. Y el papel de las editoriales acabará siendo irrelevante, decía el analista Mike Shatzin, de la consultora DBW.

Barry Eisler, autor de novela negra (autoeditada), rechazó un adelanto de 385.000 euros para publicar en una editorial tradicional. Su argumento: Estoy harto de que el editor se canse de promocionar mi libro a las tres semanas para promocionar el siguiente autor de su lista. Nunca más. Y J.K. Rowling, la autora de Harry Potter, también se está montando el negocio por su cuenta: ha creado su propia plataforma, Pottermore.com, que es el único lugar donde comprar los e-books de la célebre colección.

Recibimos entre tres y cuatro manuscritos cada día. De hecho, nosotros en la práctica examinamos sólo los que nos recomiendan agentes, porque no damos abasto, confiesa una editora de un gran grupo español. Así que autopublicarse se ha convertido en una opción, a menudo obligada para muchos autores, pero que tiene sus pros y contras que hay que considerar. Esto no significa que se tenga que hacerlo todo solo. La vía más común pasa por publicar mediante una de las plataformas digitales de autoedición disponibles en la red (véase lista adjunta). El principio suele ser casi siempre el mismo: estas empresas ofrecen al escritor la posibilidad de publicar su libro en internet, siguiendo unos pasos sencillos y según un formato determinado ,y ellas lo cuelgan en los principales portales especializados en ventas de libros. Así, gracias a la red, un autor puede ver su título (en pantalla) codeándose al lado de firmas consagradas. Las plataformas se quedan, a cambio, con un porcentaje mínimo de las ventas. Es un servicio gratuito o con costes mínimos.

Dependiendo de las ofertas, si se quiere contratar servicios añadidos de edición, maquetación y promoción, se paga un extra. Por ejemplo, algunas de ellas ofrecen la posibilidad de vender el libro bajo la fórmula de la "impresión bajo demanda": si el lector quiere un ejemplar en papel, lo puede adquirir (en internet). Con la ventaja de que uno no está vinculado a una tirada mínima y no se acumularán en casa del escritor los stocks de libros para repartir. Hay que reconocer que si alguien no está familiarizado con las nuevas tecnologías puede tener algún problema, porque si se sigue la opción de autoeditarse a través de la red, habrá que tener un mínimo de soltura con los ordenadores (aunque la mayoría de estas empresas ofrece tutoriales y ayudas). Asimismo, a no ser que uno contrate un servicio de promoción y prensa, el escritor tendrá que poner algo de su parte para mover el texto y darle visibilidad. Piense que hay más de 7.500 millones de páginas web en el mundo. El libro digital es una gota en el océano.

En todo caso, al margen de la opción escogida, hay unos pasos administrativos obligados (aunque algunas de estas plataformas se encargan de hacerlo), como la inscripción en el registro de la propiedad intelectual (no es imprescindible, pero sí es recomendable) y la obtención del ISBN, número destinado a la identificación del libro y que permite a los editores tenerlo localizado. Lo puede pedir el autor desde internet. También habría que hacer los trámites para entregar copias al depósito legal. Es gratuito, a cargo del editor (si lo hay) y gestionado por las oficinas correspondientes de las comunidades autónomas. Un detalle importante: una vez se genere un ISBN constará que la obra ya ha sido editada. Por lo tanto, no se podrá presentar a concursos y los agentes difícilmente se interesarán por ella si ven que ya hay ejemplares que circulan en el mercado.

Las ventajas de la autoedición a primera vista son bastante claras. Además de controlar personalmente todo el proceso sin intermediarios, el autor puede publicar nada más terminado el libro. No hay que ponerse a la cola para que una editora te haga caso, tampoco atender algún compromiso para la entrega. Asimismo, estas plataformas de internet suelen dejar a los autores el 80% de los beneficios (a los que hay que restar algunos costes), mientras que las editoriales sólo ofrecen al autor un 10% del precio venta al público (aunque hay que señalar que el precio es superior y que el escritor suele cobrar un adelanto).

¿Cuánto venden los libros autoeditados? Hemos mencionado casos de éxito anteriormente. Pero, según fuentes editoriales citadas por The New York Times, no llegarían en promedio a más de 150 ejemplares (en EE.UU.). El problema de las plataformas editoriales que ayudan a autoeditarse es que no hay filtro de calidad. Son los lectores los que mandan y los que juzgan si un libro merece la pena. Así que, en la práctica, uno puede publicar cualquier cosa. John B. Thompson, catedrático de Sociología en la Universidad de Cambridge, en su libro Merchants of culture, cree que las empresas de autoedición monetizan una pila de basura, con el ego como combustible.

Por Piergiorgio M. Sandri (La Vanguardia)

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Etiquetas: autopublicación, Barry Eisler, Derek Walcott, E.L. James, Ezra Pound, Harry Potter, J.K. Rowling, Marcel Proust, publicación, Virginia Woolf

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