20/05/2013
Más allá del fenómeno de "50 sombras de Grey", novelistas y ensayistas revitalizan el género
Entre leer solo con una mano
, como expresaba Luis García Berlanga, y convertir la literatura erótica en sexo para mamás, el género aprovecha la coyuntura y retoma su lugar natural en las librerías y los catálogos editoriales. La reactivación se sirve sin complejos del fenómeno 50 sombras de Grey, pero vuelve a demostrar sobre el papel que la pulsión sexual no resuelta es parte de la condición humana. Ya sea a través de descripciones sublimes y preciosistas que hasta cierto punto falsean los placeres de la carne, o haciendo uso del erotismo peludo
que Julio Cortázar identificaba en el exceso de crudeza.
Sin duda, hay una demanda real
, afirma Ana Estevan, coordinadora de la colección La Sonrisa Vertical (Tusquets), especializada en literatura erótica desde 1977. El propio Berlanga, con la ayuda de la editora Beatriz de Moura, concibió este proyecto para recuperar el culto al hedonismo, […] y constatar que escribir sobre lo biológicamente apetecible es algo inmanente a todos los tiempos
. Con un catálogo de 150 títulos –según la información ofrecida en la web del sello-, la división erótica llegó a tirar unos 6.000 ejemplares, con una media de entre 3.000 y 4.000, hasta la crisis del género en 2004. Superado el bache, recuperan estas cifras en el caso de los autores más conocidos.
En aquellos años de incertidumbre sexual de principios de 2000, Catherine Millet se convirtió en uno de los escasos exponentes capaz de mantener la libido editorial con sus confesiones en forma de ensayo en La vida sexual de Catherine Millet (Anagrama). El revuelo allanó el camino hacia el best-seller, al que Mario Vargas Llosa despojó de cualquier "estimulante sexual" para calificarlo de reflexión inteligente, cruda, que adopta por momentos el semblante de un informe clínico
. El editor Jorge Herralde, que en el momento de la publicación también mitigó la carga erótica, repite ahora la experiencia con Furores íntimos (Anagrama), de la joven narradora inglesa Charlotte Roche.
Las secciones de literatura erótica de las librerías se amplían y toman posición en lugares más estratégicos como sucederá en la sede principal de La Casa del Libro de Madrid que reubicará el género de la primera planta a la entrada, según explican desde el establecimiento. En las mesas dispondrán la estela de libros que ha seguido a los encuentros sexuales narrados por E.L. James, mezclados con el batallón de novedades que las editoriales han preparado para esta primavera: Perdido en tu piel (Penguin) de Rosana Ubanell, La sociedad Juliette (Grijalbo), de la exactriz porno Sasha Grey, o Una mujer desnuda (Anagrama) de Lola Beccaria.
Los libros que terminan por encabezar las listas de los más vendidos suelen ser novelas erótico-románticas. Los nuevos lectores que se acercan a esta literatura buscan historias con sexo y final feliz
, describe el caso anglosajón Gillian Green, editora de erótica en Random House Mondarori. También es cierto que ha atraído la curiosidad de nuevos lectores a temas como el sadomasoquismo, hasta el momento menos tratados
, apostilla Estevan. La Sonrisa Vertical cuenta desde siempre con ese tipo de obras: Nueve semanas y media, de Elizabeth McNeill; Historia de O y Retorno a Roissy, de Pauline Réage, o La atadura, de Vanessa Duriès
. Para septiembre, preparan la redición del primer volumen de Emmanuelle: Sorprenderá a muchos por su vigencia y por sus propuestas rompedoras, desconocidas para los lectores jóvenes
.
Sustentado en los principios de Freud, George Bataille y Jacques Lacan, Manuel Vilas acaba de publicar El regalo luminoso (Alfaguara). El erotismo atraviesa la narrativa del escritor, pero por primera vez de manera monográfica en esta novela. Vilas reclama a través de sus depredadores sexuales la convicción de que el paso del primate al homo sapiens no es la razón, sino el descubrimiento del erotismo
. En este acercamiento metafísico encuentra una de las claves de revitalización del género: El sexo, la pornografía, el erotismo provocan tanto interés porque son temas sin resolver que generan plenitud y felicidad, pero también frustración y dolor
.
Para escribir este tipo de literatura hay que hacer una exploración muy profunda de los impulsos de los personajes porque en el erotismo está presente la manera de concebir el mundo
, reclama Enrique Serna...
Por Ana Marcos (ElPaís)
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