08/05/2013
La nueva literatura española triunfa fuera antes de publicarse dentro
Es el retrato de una vieja canción que muy pocas veces se repite: escritores labrados en el silencio de sus horas libres y en la seguridad de un empleo insatisfactorio. Lectores por compulsión que con su primera novela logran hacer de su afición su profesión. Es la leyenda que nutre las escuelas de escritores, la ilusión del recién llegado y el mito del encuentro con el gran público. Pero algo ha cambiado en el camino del éxito de un novato: a la fiesta se han unido las editoriales extranjeras.
Autores desconocidos que venden traducciones a decenas de países antes de haber sido publicados en España, antes de tener buenas críticas y de demostrar que son capaces de vender, vender y vender. Antes, incluso, de ser autores. No tienen un rostro conocido en la televisión, no saben a quién ni a dónde mandar el manuscrito en el que llevan años trabajando, sin experiencia en el maltrecho y perverso universo editorial. Espontáneos que, a pesar de todo, triunfan con su primera novela y venden miles de libros. Es el premio gordo menos casual de todas las loterías y apuestas de un Estado donde cada vez hay menos dinero para la lectura.
Las excepciones que convierten las anécdotas en hazañas son la noticia que confirma un boom de la literatura de autores españoles en el extranjero, a los que les han desbrozado la senda Arturo Pérez-Reverte, Carlos Ruiz Zafón, Javier Sierra, Matilde Asensi, María Dueñas o Félix J. Palma, entre otros. Todos ellos estaban avalados por su nombre o sus ventas, pero en la primera parte de la temporada literaria han surgido tres novelas de éxito de escritores noveles, que además firman los derechos para la adaptación al cine.
Son Dolores Redondo (San Sebastián, 1969), Natalia Sanmartín (La Estrada, Pontevedra, 1970) y Jesús Carrasco (Badajoz, 1972), con los libros: El guardián invisible (Destino), El despertar de la señora Prim (Planeta) e Intemperie (Seix Barral), respectivamente. De la primera existen en este momento 35 ediciones extranjeras y de la última 14 ediciones, en un país donde el 21,1% de toda la producción de libros son traducciones, según los últimos datos arrojados por los estudios del libro del ministerio de Cultura, en 2011.
En su camino a la gloria no viajaron solas: la estrategia de agentes y editores ha sido imprescindible para llamar la atención de editoriales extranjeros y de productores cinematográficos. Palmira Márquez, directora de la agencia DosPassos, es la responsable de que Natalia Sanmartín haya podido publicar en España y en otros seis países más. No es una agente al uso, también hace labores de edición y acompañamiento durante el proceso creativo de los autores a los que representa. Le gustaría que su empresa se viera como un hotel con encanto.
La agencia DosPassos nació hace diez años, representa a poco más de cuarenta autores y no quiere crecer, porque dice su directora que es muy difícil trabajar bien con una cartera saturada. Mueve a cada uno de ellos simultáneamente en el mercado español, extranjero y cinematográfico, y certifica que el mercado ha cambiado. Antes, para que pudieras vender los derechos de traducción en el extranjero tenía que estar avalado por ventas y crítica, sobre todo, en un caso de primera novela. Pero esto se ha acabado y lo confirman casos como el de Jesús Carrasco y Dolores Redondo
, asegura Palmira, que anuncia un interés insólito por el escritor español en detrimento de los latinoamericanos.
Anna Soler dirige la agencia Pontas desde hace 20 años y no coincide con la visión de Palmira: por encima de las nacionalidades está el texto. Cuando le llegó el correo de Dolores Redondo con el manuscrito adjunto lo eliminó. Estaba atareada en mil asuntos. Pero la escritora también se lo había mandado a otras personas de la agencia, que reciben al día una media de diez textos de autores por descubrir. Leyeron tres páginas y avisaron a Anna que allí había buen material. Leyeron unas pocas más y llamaron a la autora para cerrar el acuerdo de colaboración.
Entonces lo distribuyeron entre las editoriales españolas que podían estar interesadas en el libro. Sobre la mesa se encontraron varias ofertas, la subasta auguraba pelotazo para Redondo y su agente, pero la escritora no dudó y sacó el libro de la almoneda para dárselo a Destino: quería estar con la editorial que publicaba a Stieg Larsson.
También decidieron que debían firmar novela a novela y no la trilogía completa. Y la jugada les ha funcionado. De momento, ya hay 100.000 lectores que han pagado y leído el libro. Consecuencia: el precio del anticipo no será el mismo para la segunda entrega, en ninguno de los países que han apostado por ella. La agente reconoce que el anticipo de la segunda con Destino es mucho más alto
, pero prefiere evitar dar cifras. Pero no es un anticipo disparatado, porque tanto la autora, como nosotros, queremos que la inversión se recupere pronto y así que la editorial apueste en promoción y marketing, y que haya royalties durante largo tiempo [en vez de manera anticipada]. Así ganamos todos
, añade.
El día de su lanzamiento, 15 de enero pasado, apareció en las otras tres lenguas oficiales del Estado, euskera, gallego, catalán, algo que ningún superventas ha logrado hasta el momento con su primera novela. Así es como triunfa una escritora de ratos libres, muy aficionad a la novela negra, abogada y cocinera, que lo ha dejado todo para hacer de la escritura su profesión y su promoción. La editorial presiona para que a finales de este año esté terminada la segunda parte de la trilogía. Las cuentas del sector necesitan estrangular a la gallina de los huevos de oro para salir a flote. Los éxitos inesperados con anticipos baratos mantienen la máquina.
Por Peio H. Riaño (ElConfidencial)
Etiquetas: Arturo Pérez-Reverte, Carlos Ruiz Zafón, Javier Sierra, Matilde Asensi, María Dueñas, Félix J. Palma, agencia DosPassos, Anna Soler, literatura española, Dolores Redondo, Natalia Sanmartín, Jesús Carrasco, El guardián invisible, El despertar de la señora Prim, Palmira Márquez

, escribe aquí tu comentario