29/04/2013
Los movimientos de la literatura vasca se despliegan en long durée. Deben pasar algunos años para que pueda producirse lo que el crítico de la vida social, Iuri Lotman, llamó una explosión de la cultura
, un momento imprevisible, una transformación creativa de la estructura de la vida
, que lleva consigo un cambio en la percepción del medio literario. Los medios culturales necesitan de procesos de larga duración. Año a año el movimiento resulta imperceptible, como en la intrahistoria unamuniana, pero, de pronto, una serie de obras vienen a conmocionar un período cultural y literario, a crear una mudanza en las formas de creación.
En marzo y abril de este 2013 han coincidido en las librerías las traducciones al español de tres obras más que estimables creadas en lengua vasca: Twist (2011 en su edición original) de Harkaitz Cano, Martutene de Ramon Saizarbitoria (2012) y Lo que mueve el mundo de Kirmen Uribe (2012), y puede que esa circunstancia no que eso: una coincidencia. Pero desde 2008, año de la publicación de Bilbao-New York-Bilbao de Kirmen Uribe, la literatura vasca ha conocido la aparición de un puñado de obras que, probablemente, marcarán su historia literaria. Tras esa novela y su Premio Nacional, Anjel Lertxundi publicó Eskarmentuko paperak/ Vida y otras dudas en 2009, libro que mereció el Premio Nacional de Ensayo. Ese mismo año Bernardo Atxaga dio a conocer Zazpi etxe Frantzian/ Siete casas en Francia. A ellos siguieron los textos de Cano y Saizarbitoria. Habría que remontarse hasta el ciclo 1993-1996 para encontrar un momento de tal calidad creativa. Entonces se publicaron Gizona bere bakardadean / El hombre solo de Bernardo Atxaga (1993), Otto Pette /Las últimas sombras (1994) de Anjel Lertxundi, y Hamaika pauso / Los pasos incontables (1995) de Ramon Saizarbitoria.
No resulta fácil explicar el fenómeno; probablemente la explosión no se ha producido solo en el ámbito cultural, sino que evidentemente se ha extendido a la esfera económica, social y política. Jordi Gracia ha subrayado la estabilidad del canon narrativo en castellano durante los últimos años y lo ha atribuido al equilibrio social y político que España ha vivido desde 1982. A nadie se le escapa que el paisaje actual está en crisis desde 2008. Y en esta situación económica el País Vasco mantiene algunas características especiales: los recortes sociales no se han producido de manera tan profunda, o han llegado más tarde, no se produjo un boom en la construcción ni su consiguiente desplome, la economía se fija en el tejido industrial, la exportación sigue siendo importante, las cajas de ahorro no se han destruido y el banco creado se define como uno de los principales de España. A esta breve descripción hay que añadir, el alivio que supone la decisión de ETA de abandonar la lucha armada (2011).
Esta situación facilita la exportación de literatura, no en vano los autores vascos son conscientes de la necesidad de responder a un mercado globalizado, y aprender a vivir en un contexto internacional; además parece haber comenzado la dialéctica del cambio en las posiciones del canon.
Harkaitz Cano (1975) ha mantenido una trayectoria continua en la vida literaria vasca desde sus primeras obras. Ha jugado el papel de mentor de los nuevos movimientos que se han producido en el seno de la literatura en euskera. Seducido por el aspecto novedoso de las vanguardias artísticas, en sus obras siempre está presente un componente innovador. La novela En Twist, basada en el asesinato y la desaparición de Lasa y Zabala (1983), Harkaitz Cano ha volcado su trabajo literario anterior, ha creado una obra mayor que se adentra en la exploración de la convulsa y violenta sociedad de los años 80 en el País Vasco a través de la figura de Lazkano, amigo y también la persona que provoca la detención y muerte de los personajes Soto y Zeberio, representaciones de las personas históricas desaparecidas. La obra gira en torno a Lazkano, un personaje complejo, y desde el eje de composición del personaje el argumento de intriga policial avanza hacia significados que van más allá de la superficie en la composición simbólica de una obra que reflexiona sobre la amistad, la traición y la construcción de la identidad individual en un contexto de omnipotencia de la identidad colectiva. La novela viene marcada por un aliento que recuerda al estilo de Roberto Bolaño (1953-2003), sobre todo en el muy elogiado primer capítulo "Cambalache", pero desde luego no es fácil mantener esa tensión que por momentos afloja, y además el autor ha querido intercalar líneas narrativas y asuntos argumentales periféricos a la trama central.
La monumental novela Martutene de Ramon Saizarbitoria representa una obra cumbre en la historia de la obra del escritor que comenzó con un rompedor relato a favor de la legalización del aborto en ¡1969! Han pasado 44 años y el compromiso con la literatura de Ramon Saizarbitoria ha ido profundizándose paulatinamente. Martutene, c’est moi
podría afirmar el novelista, porque en este ambicioso proyecto de casi 800 páginas se han encerrado muchas de sus obsesiones literarias y personales, ideológicas y estéticas.
Por Jon Kortazar (ElPaís)
Etiquetas: literatura vasca, Harkaitz Cano, Twist, Kirmen Uribe, Ramon Saizarbitoria, Lo que mueve el mundo, Anjel Lertxundi, bernardo Atxaga, Los pasos incontables, Jordi Gracia, País Vasco

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