16/04/2013
"El año en que me enamoré de todas" es la novela, editada por Espasa, con la que el escritor barcelonés Use Lahoz ha ganado el Premio Primavera 2013. Es la historia de Sylvain Saury, un joven parisino adicto a la vida que se acerca peligrosamente a los treinta y que sufre el síndrome de Peter Pan. Tiene muchas virtudes: es sensible, bilingüe y sabe hacer amigos, pero también tiene grandes defectos: en cuestiones de amor no consigue pasar página, tiende a meterse donde no le llaman y el verbo "madurar" le asusta. Cuando recibe la propuesta de un trabajo mal pagado en Madrid no se lo piensa: prefiere vivir allí a salto de mata que hacerse adulto en París. Además en la capital de España vive Heike Krüger, su exnovia alemana, a quien no ha conseguido olvidar. Con el ganador del premio, a media tarde, pude conversar durante unos minutos en la cafetería del Hotel Astoria de Valencia.
Use, ¿cuándo escribes?
No soy como esos escritores que llevan su ordenador a cuestas y teclean en cualquier parte. Me levanto a las cinco de la mañana y me pongo a trabajar. A las diez de la noche ya estoy durmiendo. Escribir es esfuerzo continuo, método, constancia, rutina, la inspiración está pasada de moda, es una gilipollez. Me siento muy feliz de levantarme tan temprano para ponerme a escribir.
¿Siempre ha sido importante la literatura para ti?
Sí, la literatura me despierta, me hace ver la vida de otro modo, me abre los ojos y me proporciona equilibrio. Cuando tenía quince años yo era un desastre. Suspendía todo, no sabía qué hacer. Mi madre sufría por mis malos resultados hasta que una profesora escribió en la pizarra: "Zalacaín el aventurero" de Pío Baroja, lectura obligatoria. Me compraron la novela, la leí y me cambió la vida.
A propósito de esto, en algún lado he leído esta frase tuya: la literatura es un ajuste de cuentas con la vida
Sí, no se escribe para exorcizar ni otras cosas por el estilo, sino para ajustar cuentas contigo mismo y con la vida. En "El año que enamoré de todas" hablo de todo lo que he perdido.
¿Qué sensación produce ganar un premio tan importante como el Primavera?
No sé, al principio sientes un subidón, mucha ilusión, todo el mundo te llama y no te lo esperas, aunque seguro que dura más el deseo de ser premiado que el hecho de ganar en sí. Es como hacer el amor, el orgasmo dura poco y los preliminares, el ansia, mucho más. Si encima el premio lleva un nombre tan bonito como este, Primavera, mejor todavía. La felicidad real de este oficio está en el proceso de creación, en la escritura de la novela. También es genial poder llegar a más lectores y que los compañeros que forman parte del jurado, a algunos de los cuales tú has leído con anterioridad, reconozcan tu trabajo.
¿Y el dinero?
Es importante pero no tanto, porque uno no escribe por dinero. El problema viene después, cuando te enteras que tu agente y Hacienda se llevan lo suyo, pero aún así, con la que cae, mola.
¿Al premio te has presentado o te han presentado?
Me presenté yo, me dije vamos a probar y envié el texto. Luego me llamaron para decirme que había ganado. ¡Fenomenal!, pensé. Pero hay que tener los pies en el suelo. En esto de los premios nadie es mejor que nadie, todos somos iguales. Si un libro no funciona, la editorial no vendrá después a echarme una mano, solo lo harán mis amigos.
Hablabas de la felicidad del proceso creativo, ¿qué significa para ti crear?
Durante la escritura nunca sé lo que va a ocurrir. Dispongo de un mapa pero no uso brújula. No preparo fichas ni nada por el estilo. En este caso sabía que empezaría a hablar de un estudiante obsesionado por vivir en Madrid pero que reside en París. Este personaje ya aparecía en mi novela "La estación perdida", es de mi generación y tengo muchas cosas en común con él. Buscaba construir una novela optimista, distinta de las anteriores, que eran muy duras, y que deseaba contar el proceso de maduración del protagonista. También ignoraba que aparecería un manuscrito, pero pronto me di cuenta que, si no lo introducía, la narración sería una sucesión de anécdotas y poco más. He conseguido que la evolución de Sylvain se vertebre en torno al manuscrito, lo que constituye mi particular homenaje a la literatura.
Pero Sylvain no es el único personaje de tus novelas que repite papel, por decirlo así
Como he pasado muchos ratos junto a mis personajes, formamos un mundo y como los tengo tan interiorizados, pienso que les debo algo. Los conozco mejor que a algunas personas. Por eso les hago guiños que a mí me divierten y que hacen que todavía me crea mucho más lo que escribo.
¿Por cierto, Use Lahoz está en todos los personajes, diluido, o concentrado en uno solo?
Con el personaje con el que más parecido tengo es con Sylvain, el narrador, que siempre tiene mucho que ver con el autor. La experiencia acumulada en la vida es una de las herramientas que el escritor tiene a su alcance.
¿La aparición del manuscrito ha supuesto la introducción de una novela dentro de la novela, o sea, escribir dos novelas a la vez?
Bueno, en realidad se trata de una nouvelle escrita por un artesano, porque para mí la novela es más producto de un artesano que de un artista. Por eso hago que el escritor sea un pastelero, ya que así me permite describir la magia de este oficio que es mayoritariamente autodidacta.
Por Herme Cerezo (Diario SIGLO XXI)
Etiquetas: Use Lahoz, premio Primavera, escribir, Zalacaín el aventurero, El año que enamoré de todas, novela

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