10/04/2013
A Ana Clavel le gustó que la investigadora inglesa Jane Elizabeth Lavery la llamara multimedia writer
, porque en esos terrenos se ha movido en los últimos años. Aunque sus novelas caminan por sí solas, pues son libros con lenguaje muy cuidado, historias redondas que son registros sobre el cuerpo, las ha amplificado con proyectos multimedia que incluyen exposiciones, instalación, performances, video, fotografía, obras plásticas e intervenciones.
Sus libros han dado origen a proyectos multimedia, esa propuesta es la que llamó la atención de Jane Lavery, la estudiosa de Reino Unido que está a punto de publicar The Art of Ana Clavel. Ghosts, Urinals, Dolls, Shafows, and Outaw Desires, un estudio literario sobre su obra que publicará próximamente Legenda Books, que tiene en su catálogo trabajos en torno a Octavio Paz, Miguel de Cervantes, Fernando Pessoa y Haroldo Campos, entre muchos otros.
El ejercicio literario de Clavel se ha emparentado con una propuesta multimedia que emerge de la palabra escrita; lo ha hecho con Los deseos y su sombra, Cuerpo naufrago y Las Violetas son flores del deseo, pero también lo hará con su nueva novela Las ninfas a veces sonríen (Alfaguara); siempre ha buscando ampliar los terrenos de la literatura y ha encontrado extensiones con lo visual: fotografía, video, intervenciones artísticas, instalaciones y collages.
Igual que Ada, la protagonista de su nueva novela, Ana Clavel se atreve siempre a probar las distintas manifestaciones artísticas. El próximo jueves en el Centro Cultural Bella Época, junto con Rocío Caballero, María Eugenia Chellet y María José Lavín, Ana Clavel presentará la novela e inaugurará el proyecto multimedia Las ninfas a veces sonríen, que incluye tres piezas intervenidas por la propia escritora.
La narradora nacida en la ciudad de México en 1961, que es colaboradora de EL UNIVERSAL, vive un gran momento creativo: cada novela es un caldero creativo en efervescencia, sus novelas se están traduciendo al francés, al inglés y al árabe, ha sido invitada al Salón del Libro de Ginebra, donde México es invitado de honor, y su obra ha generado un estudio literario que la tiene completamente emocionada.
Una nueva incursión a la narrativa del cuerpo
Con esta novelita hago una incursión deliberada en los terrenos de la sensualidad y el erotismo de manera más frontal. En trabajos anteriores había tenido este registro del cuerpo, del deseo, pero no había sido una apuesta tan deliberada. La gente siempre me tildaba de escritora erótica, lo cual me incomoda un poco porque yo hago incursiones a estos mundos de alteridad, del deseo como una definición de identidad y pensar únicamente en la etiqueta de erotismo siempre te reduce la lectura a ciertos registros.
Tanto estuvo el asunto de remarcarme este registro del cuerpo que de manera liberada en Las ninfas sí incursiono en el erotismo a través de Ada, quien va desarrollando a lo largo de la historia una suerte de educación sentimental y sexo mental que tiene que ver también con un descubrimiento del goce y de un estar en la cotidianidad pero con registros de un mundo clásico, de cuento de hadas, toda una fabulación entorno a este descubrimiento de su deseo y su disfrute.
El riesgo es convertir el juego en una vivencia dolorosa
Estamos tan acostumbrados a la tragedia cotidiana que el hecho mismo de la tensión narrativa te obliga siempre a estar buscando el conflicto y yo de manera deliberada puse una resistencia a todo este caudal de información y cotidianidad violenta, hiperviolenta, caótica y de pronto fue trazar un mundo casi idílico para este personaje en contrapartida a lo que sería una realidad que nos agrede.
Por Yanet Aguilar Sosa (El Universal)
Etiquetas: Jane Elizabeth Lavery, Ana Clavel, Octavio Paz, Miguel de Cervantes, Fernando Pessoa, Haroldo Campos, Rocío Caballero, María Eugenia Chellet, María José Lavín, multimedia writer, exposiciones, instalación, performances, video, fotografía, obras plásticas, erotismo, escritora erótica

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