25/03/2013
No repetir a los antiguos, no temerle al cruce de voces; escapar de las florituras y de la linealidad...
... entender la literatura como el desplazamiento del acto de escribir por zonas nada propicias para el acto de escribir; tener valentía para subvertir la realidad cotidiana; mezclar realidad e irrealidad convulsivamente; darle poder a la inconsciencia y a la visión alucinante; buscar los límites de la estética y las escalas del asombro; asumir la creación como un grafiti resuelto y abierto por un niño loco. Sentencias literarias del escritor chileno Roberto Bolaño que cobran vigencia con la próxima celebración de los 60 años de su natalicio (28 de abril) y los diez de su prematura muerte (15 de julio). Hora de volver sobre sus inquietantes relatos recopilados por Anagrama bajo el título Cuentos.
En Entre paréntesis, de ese mismo sello editorial, están sus "Consejos sobre el arte de escribir cuentos", por qué se debe leer a Chéjov y a Raymond Carver: Uno de los dos es el mejor cuentista… Aunque con Edgar Allan Poe todos tendríamos de sobra
. Todo esto lo tenemos a la mano en las librerías colombianas: las antologías del ruso en un volumen del sello Debolsillo; los cuentos originales del norteamericano recopilados por Anagrama en Principiantes; Poe en decenas de ediciones.
Siguiendo los consejos de Bolaño, luego hay que acercarse a los latinoamericanos: los argentinos Borges, Cortázar y Bioy Casares; los uruguayos Horacio Quiroga y Felisberto Hernández; los mexicanos Rulfo y Monterroso (nacionalizado). Una vez se tengan esos puntos de referencia se puede valorar mejor el cuento colombiano, partiendo de la tradición de García Márquez, Germán Espinosa, Álvaro Mutis y muchos etcéteras hasta llegar al innovador sentido metafórico y simbólico de Julio Paredes (ver recomendaciones). La sugerencia más reciente es El secreto de Alicia (Seix Barral), el sexto libro de cuentos del escritor cartagenero Roberto Burgos Cantor, lanzado el jueves en la biblioteca del Gimnasio Moderno. Lo presentó la escritora Piedad Bonnett y creo que cumple a cabalidad con lo que ella reclama de sus alumnos: Poner el ojo donde los demás no lo hacen
. La mirada, el distanciamiento, el acto de descubrimiento, heredados de clásicos como la recordada Flannery O’Connor.
Son 13 cuentos repartidos en Del infierno, Del cielo y De la tierra, caracterizados por un dominio de la técnica narrativa y una retadora construcción de atmósferas a partir de enumeraciones y reiteraciones que acumulan significación.
No se trata de un libro clásico de relatos como Lo Amador, reeditado ahora por Planeta con destino a las escuelas en la colección Remasterizados, donde las historias de barrio de Cartagena mostraron a un Burgos experimentando con la puntuación y con una coral de voces de personajes populares, marginados, enfrentados a la vida a pesar de la falta de oportunidades. Tampoco es la visión urbana y opresiva de las grandes ciudades como Bogotá, capturada en Una siempre en la misma (Seix Barral). Esta vez se trata de una colección de reminiscencias, de reflexiones profundas
, como bien lo definió desde París el escritor Julio Olaciregui, quien acaba de ganar el Concurso Nacional de Cuento La Cueva con La piel de Mabina. Un testimonio de época
, dice Seix Barral. Trato de dialogar con mi tiempo
, dice el autor. De acuerdo. Basta leer El otro que nos habita y El hombre que perdió el norte.
Por: Nelson Fredy Padilla (ElEspectador.com)
Etiquetas: cuentos, Roberto Bolaño, Entre paréntesis, Chéjov, Raymond Carver, cuentista, Borges, Cortázar, Bioy Casares, Horacio Quiroga, Felisberto Hernández, Rulfo, Monterroso, García Márquez, Germán Espinosa, Álvaro Mutis, Roberto Burgos Cantor, El secreto de Alicia, Piedad Bonnett, Julio Olaciregui, La piel de Mabina, El otro que nos habita, El hombre que perdió el norte

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