20/03/2013
Lo que sabemos sobre los reseñistas y los autores
Los buenos críticos son más escasos que los buenos poetas o los buenos novelistas, y los malos más abundantes.
Nadie verdaderamente inteligente se dedica a la crítica.
Las historias de la literatura están llenas de libros injustamente recordados.
Sin capacidad de entusiasmo no hay buen crítico; sin un punto de sadismo, tampoco.
Destrozar de vez en cuando un libro mantiene en forma al crítico.
Los libros aburridos suelen provocar las críticas más divertidas.
A veces una reseña resiste mejor el paso del tiempo que el libro reseñado.
En la crítica, como en cualquier arte, la mejor musa es el encargo.
Un fracasado es quien sigue escribiendo reseñas después de cumplir cuarenta años.
Las reseñas no forman parte de la crítica sino de las relaciones públicas.
Los buenos libros no necesitan manual de instrucciones; los malos, tampoco, salvo que quiera pasar por buenos.
La peor prosa suele darse en las reseñas de poesía; el peor verso, en los libros de poesía.
Un poeta mayor de treinta años que lea fundamentalmente poesía nunca escribirá nada que merezca la pena.
Los malos poetas son los mejores humoristas involuntarios, si exceptuamos a sus prologuistas y reseñistas.
Un autor estúpido nunca lo es tanto que no pueda llegar a recibir las mejores reseñas y a ser tenido en cuenta por los eruditos.
Saber escribir sonetos no es imprescindible para ser poeta, salvo que se quiera escribir en verso libre.
Un buen haiku está al alcance de cualquiera, salvo de la mayoría de los poetas que se dedican a escribir haikus.
Las obras maestras se escriben en colaboración con toda la historia de la literatura; las obras mediocres, sólo con los autores que se han leído.
Las obras maestras las terminan de escribir los críticos.
Tener mucho tiempo para no hacer nada es la primera condición para ser poeta.
Un buen poeta publica un poema de cada diez que escribe; un buen crítico comenta un libro de cada cien que lee.
Para un crítico una opinión que no coincide con la suya es siempre una opinión equivocada; en esto demuestra que no se diferencia del resto de los seres humanos.
Nada nos defrauda tanto como un buen libro de un autor que detestamos.
Por José Luis García Martín (LaNuevaEspaña.es)
Etiquetas: autores, crítica, criticos literarios, eruditos, José Luis García Martín, Novelistas, poetas, reseñistas

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