12/03/2013
Algunos necesitan estímulos para derrotar a la imponente hoja en blanco. Para muchos, las palabras estancadas fluyen gracias a un lubricante llamado alcohol. En la historia de la literatura, varios escritores han sido aficionados a la bebida. A continuación algunos de ellos:
El autor de For Whom the Bells Tolls es un buen ejemplo de que el talento, no se puede ahogar en litros y litros de alcohol. Este escritor norteamericano ganó el premio Nobel en 1954.
Tal vez Hemigway debía su alcoholismo a haber vivido en carne propia los horrores de la Primera Guerra Mundial, la Guerra Civil Española y la Segunda Guerra Mundial, entre otros conflictos bélicos, o tal vez sólo le gustaba el sabor de la bebid.
Hemingway es autor de la frase Escribe borracho. Edita sobrio
.
Hunter S. Thompson no sólo fue un excelente escritor alcóholico sino que fundó todo un género periodístico bajo el alcohol y otras drogas: el Gonzo. Además escribió una novela directamente relacionada con los efectos del la bebida The Rum Diary. Thompson alguna vez dijo No recomiendo el abuso del alcohol, de las drogas, o la locura pero en mi caso han funcionado.
Soy alcóholico. Soy drogadicto. Soy homosexual. Soy un genio
. Esto dijo el autor de In Cold Blood quien acostumbraba mezclar fármacos con alcohol, al punto de tener un ataque psicodélico a sus 55 años. Según sus médicos, descubrieron que el cerebro de Capote literalmente se encogió por el alto nivel de intoxicación.
Truman Capote murió en 1984 por problemas hepáticos.
El alcohol y la literatura eran dos de la pasiones de Lowry. El autor de Under the Volcano empezó a beber a los 14 años.
En 1936 Lowry se internó voluntariamente en un hospital psiquiátrico en Nueva York y momentos después de registrar su entrada, tuvo colapso causado por alcohol.
Uno de sus periodos más alchólicos ocurrió mientras vivió en Oaxaca, México, de donde fue deportado en 1938.
Soy católico. No puedo cometer suicidio, pero planeo beber hasta matarme
y así fue, Kerouac tenía 47 años cuando tuvo una hemorragia interna, resultado de su alcoholismo.
Fitzgerlad describió la naturaleza progresiva de la enfermedad que acabó con él, el alcoholismo: Primero tomas un trago, luego el trago toma otro trago, luego el trago te toma a ti.
Fitzgerald, a diferencia de otros autores determinados a mantener cerca la botella, intentó dejar el alcohol varias veces, y lo logró por un periodo largo de tiempo pero su cuerpo nunca se recuperó del daño y murió de un ataque al corazón a los 44 años.
Por Pijamasurf
Etiquetas: alcohol, Ernest Hemingway, F. Scott Fitzgerald, For Whom the Bells Tolls, Guerra Civil española, Hunter S. Thompson, Jack Kerouac, literatura, Malcolm Lowry, Primera Guerra Mundial, Segunda Guerra Mundial, Truman Capote, Under the Volcano

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