07/03/2013
Arantza Larrauri, la directora de una empresa que distribuye libros digitales en todo el mundo, habla del declive del texto impreso y del largo porvenir del e-book.
En tiempos de crisis como la que viene sacudiendo a España durante los últimos años son pocos los rubros económicos que muestran números positivos. El mundo del libro no escapa a esta realidad. Y si a esto le sumamos las dificultades que impone el cambio de paradigma, la transición de los soportes físicos a los digitales, el escenario de los "mercados culturales" se vuelve todavía más complejo.
Contra viento y marea, el mundo de los e-books sigue creciendo. El libro digital llegó para quedarse. De manera tibia todavía en el mercado español, pero con un horizonte a la vista (en los Estados Unidos ya son más de 3 de cada 10 las personas que cuentan con un dispositivo de lectura digital y los títulos en inglés superan los 3 millones). Sobre la evolución del mercado español charlamos con Arantza Larrauri, la directora de Libranda, un exitoso emprendimiento, el mayor en castellano, que distribuye y gestiona contenidos y servicios digitales para 45 grupos editoriales. Surfeando la marea de la crisis, la firma que timonea Larrauri, una sociedad constituida por 7 grupos editoriales de España (Planeta, Random House Mondadori, Santillana, Roca Editorial, Grup62, SM y Wolters Kluwer), se ha vuelto una alternativa seductora para aquéllas editoriales que no se deciden o no pueden crear sus propias plataformas digitales. Libranda distribuye actualmente el contenido de los editores en 120 tiendas de todo el mundo; entre ellas Amazon, Barnes&Noble y Google. Larrauri aclara que no nacieron para competir con estos gigantes tecnológicos: Somos una empresa de servicios, no un canal de venta, por tanto no competimos con las tiendas sino que trabajamos con todas ellas tras el objetivo de que los libros de los editores tengan la mayor presencia, visibilidad y difusión posible y estén al alcance del máximo número de lectores
. Las posibilidades de la autopublicación, la competencia entre tablets y readers, los sistemas de copyright y la política de precios, temas de una entrevista que anticipa la visita de la compañía española a nuestro país.
- ¿De qué magnitud es la declinación del libro impreso?
- La tendencia varía en función del lugar, pero en España, la caída de las ventas del libro impreso en el mercado trade (ficción + no ficción + infantil y juvenil, excluyendo libro de texto) entre 2009 y 2012 ha sido del 23 por ciento.
- El porcentaje de catálogos digitalizados sigue siendo muy bajo en el mercado español, ¿qué se necesita para que cambie?
- Hasta la fecha, el esfuerzo de la digitalización se ha centrado fundamentalmente en las novedades y podemos decir que, afortunadamente, la gran mayoría de editoriales lanzan al mercado simultáneamente el libro en formato papel y en formato electrónico. Falta, no obstante, digitalizar el fondo editorial. A medida que el número de lectores aumente (actualmente el mercado del libro electrónico en español supone aproximadamente un 2 por ciento del mercado del libro), la inversión de la digitalización del fondo será rentable y se llevará a cabo. El libro electrónico sólo tiene una dirección posible: crecer. Es cuestión de tiempo.
- ¿Cuál será el lugar de la autopublicación, la posibilidad de que autores, más o menos conocidos, se distancien de las editoriales y encaren su negocio?
- Mientras el papel mantenga una cuota importante del mercado no creo que los autores que han consolidado su relación con una editorial se autopubliquen y encaren de forma independiente su propio negocio digital ya que las editoriales están negociando conjuntamente los derechos de autor en todos los formatos. No obstante, sí puede haber algún autor muy importante, un autor que en sí mismo sea una "marca", que pueda permitirse mantener los derechos digitales y gestionar sin editor la venta de su obra en formato electrónico. En cuanto a las plataformas de autopublicación en formato digital (incluyendo a veces la posibilidad de print on demand) para autores noveles o menos conocidos, creo que son un fenómeno que seguirá creciendo y que en algunos casos puntuales servirá de “cantera” para que las editoriales puedan identificar autores interesantes y originales. Lo curioso es que algunas de estas plataformas de autopublicación se plantean ofrecer a sus autores servicios de asesoramiento, corrección, edición, promoción, marketing, gestión de redes sociales e incluso publicarlos bajo un sello editorial digital. Esto significa que empiezan a ofrecer servicios editoriales, a querer convertirse en editores. Pero no me imagino un futuro del libro basado en la autopublicación. El libro seguirá pasando por las editoriales. El editor aporta valor al autor / creador y también al lector y será siempre necesario.
Por Horacio Bilbao (Revista Ñ)
Etiquetas: Amazon, Arantza Larrauri, autopublicación, autores noveles, Barnes&Noble, derechos de autor, e-books, editores, Google, Grup62, lectura digital, Libranda, libros digitales, Planeta, Print on demand, Random House Mondadori, Roca Editorial, Santillana, SM, Wolters Kluwer

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