05/03/2013
Lejos de los estereotipos románticos y eróticos de moda, la antología preparada por Julieta Bliffeld reúne una decena de historias pornográficas, de indudable calidad literaria, encargadas a jóvenes narradoras argentinas.
El sexo como una explosión, un trámite, como moneda de intercambios difusos, como una calentura pasajera que incendia la parte trasera del auto o del colchón, lo mismo da. Los besos nombrados con sutileza o descriptos con lujo de detalles, con sus salivas, sus lenguas, sus lubricidades. Los orgasmos interrumpidos o ilimitados, en soledad, con otro, con otra, con otros. Los olores y los sabores que las propagandas de perfumes íntimos femeninos pretenden disciplinar. La infancia como exploración de ese deseo innombrado que crece entre las piernas antes que los vellos del pubis. La adolescencia habitada por el sexo como experimentación. La adultez como lo bello y lo oscuro, según quién lo escriba. Todo esto puede entrar en una cama. Pero cabe también en un libro, aunque de lo que se trata aquí es más bien, del desborde. Porque de eso, del modo en que el sexo toma las riendas cuando todo lo demás no importa, hablan los diez relatos que componen Cuarenta grados a la sombra (Diez relatos calientes escritos por chicas), editado por Emecé, que se presenta esta semana.
Las "chicas" son autoras de novelas, relatos, poemas, investigaciones periodísticas, obras de teatro o varias de estas combinaciones: Mercedes Halfon, Flor Monfort, Virginia Cosin, Mariana Chaud, Domitila Bedel, Gabriela Bejerman, Lola Arias, Violeta Gorodischer, Fernanda Nicolini y Daniela Pasik. La antología estuvo a cargo de otra escritora, Julieta Bliffeld, licenciada en Letras nacida en Buenos Aires, que vive desde 2004 en el DF mexicano. Según cuenta en el prólogo, todo comenzó cuando escribió unos cuentos que consideró subidos de tono
, luego de ser madre por tercera vez. Si la escritura fue para ella un modo de reencontrarse con su deseo, ¿por qué no invitar a otras mujeres de su generación (todas las convocadas nacieron entre los setenta y comienzos de los ochenta) a escribir cuentos porno?
Creo que el sexo, por más increíble que parezca, sigue generando morbo y curiosidad. Y creo que tal vez no hay tanto disponible como uno pensaría (aunque ahí siguen Sade, Miller, Anaïs Nin…)
, responde Bliffeld vía mail desde México cuando se le pregunta sobre la fascinación que ejerce este género con más referencias en el pasado que en el presente. Quizás ahora el sexo prolifera en las pantallas.
Pero la sociedad se sigue refugiando en prejuicios y silencios cuando las mujeres aluden a sus cuerpos y su sexualidad. Si esto ocurre cada vez que se abordan temas políticos como la legalización del aborto o la trata de personas, no es extraño que la literatura –que también deviene política aunque no se la considere "problemática"– quede a la zaga al momento de pensar en una tradición.
La responsable de la antología prefiere hablar de "porno" más que de erotismo. Por un lado, explica, podríamos pensar que hasta Corín Tellado escribía literatura erótica
. Y, por otro, porque el porno es eminentemente masculino. Las mujeres no suelen volcarse hacia la escritura tan explícita, al menos no tan frecuentemente.
De allí, la apuesta de este libro: contar historias sobre sexo más allá de los estereotipos y los preconceptos.
En ese sentido, hay dos cuentos singulares: Esa troncha trenza de cana
, de Bejerman, y Belgrano y la creación de la bandera
, escrito por Chaud. En este –el único relato de la antología escrito en tercera persona–, el prócer cae rendido ante dos mujeres que lo desean a él, pero más se desean entre ellas. La apuesta por el contraste entre la imagen heroica y el barro que Belgrano besa con placer a orillas del Paraná (espiado inclusive por la soldadesca) resulta perturbadora. Bejerman cuenta la historia de una ex presa que le practica una felatio a una mujer policía en la piecita de una villa.
Así se arriesga en una puesta en escena hilarante pero también genuina en su exceso. En los dos casos, se ve con claridad que no son los hombres los exclusivos proveedores de placer.
Por Ivana Romero (Tiempo Argentino Infonews)
Etiquetas: sexo, Julieta Bliffeld, antología, literatura erótica, orgasmos, novelas, relatos, poemas, Mercedes Halfon, Flor Monfort, Virginia Cosin, Mariana Chaud, Domitila Bedel, Gabriela Bejerman, Lola Arias, Violeta Gorodischer, Fernanda Nicolini, Daniela Pasik, porno, Corín Tellado

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