04/03/2013
Esta modalidad remite a la primera infancia y por eso el libro está editado en papel de estraza
N. S. Diseña talleres de escritura creativa y de animación a la lectura que imparte Raúl Vacas, su compañero, allí donde se lo solicitan, pero la mejor parte de su currículum está en la labor que ejerzo como madre de tres hijas, la pequeña de ocho año, y como hija de una madre maravillosa de 95 años a las que tengo el placer de disfrutar cada día porque viven conmigo
, confiesa Isabel Castaño que presentó recientemente en la biblioteca municipal de La Candelaria un singular libro titulado "22 granos de arroz".
-¿Cómo concibe usted la literatura?
-Es una parte de la vida y es un oficio de fondo el que hay que trabajar mucho. Es un trabajo duro en el que hay que trabajar mucho, escribir, tachar y reescribir.
-El libro "22 gramos de arroz", ¿de qué manera nace?
-Desde hace tiempo quería escribir un libro de tautogramas, una técnica en la que todas las palabras del texto tienen que comenzar por la misma letra o por el mismo sonido, si se trata de un tautograma fónico. Es una técnica maravillosa para contagiar la afición por la escritura. Además un día que impartía un taller para escolares de Infantil y Primaria estábamos haciendo una dinámica en la que tenían que decir la palabra más larga que conocieran, se me acercó un niño, quizá el más pequeño, y me dijo que la más larga del mundo era arroz porque empezaba por a y acababa por la z. Esta respuesta me animó a realizar este libro. Desde mi punto de vista el tautograma remite a la infancia porque es una vivencia que tenemos casi al lado de la nana, en los brazos de la madre. Empezamos a hablar diciendo ma-ma y empezamos a leer y a escribir a partir de frases que son tautogramas en sí mismo como "mi mamá me mima".
-La x, la ñ o la w, ¿también las emplea?
-La x y la ñ, están pero con trampa (risas). La única letra que no aparece es la w porque es una letra que no designa palabras castellana sino anglicismos y germanismos. Es un libro muy castellano, hecho al calor de brasero porque las circunstancias personales me han obligado a ello. En toda cosecha hay un grano que no germina y en este caso el texto de la x está formado con palabras que contienen esa letra. Se trata de una exposición de una supuesta obra de arte vista por dos personas que no se conocen de nada, a una le parece una maravilla y a la otra una mierda.
-Y ¿qué pasó con la ñ?
-En el caso de la ñ estaba a punto de abandonar la tarea. En Latinoamérica es muy fácil porque en su vocabulario habitual hay muchas palabras que la usan continuamente, pero en Castilla no las empleamos. Sin embargo, estaba escribiendo un libro por encargo sobre gregerías de Gómez de la Serna y tropecé con una maravillosa que es un poema visual que dibuja una escena de colegio en la que una fila de niñas con sus lacitos en la cabeza entran a clase con la maestra detrás, una M, y las pequeñas representadas por ñ. En el volumen hay tautogramas puros, en el caso de la a, la e, la g, varios de c, unos con el sonido débil y otro con el fuerte, y tautogramas fonéticos, uno que engloba el sonido fuerte de la c, la v y la b están unidas, la ho y o así como la hu y la u.
Por N. S. (LaOpinióndeZamora)
Etiquetas: escribir, escritura creativa, Isabel Castaño, Raúl Vacas, reescribir, tautograma fónico, tautogramas

, escribe aquí tu comentario