24/02/2013
Mario Muchnik, en su libro "Oficio editor" elabora una divertida lista de las insólitas pretensiones de los autores a la hora de publicar un libro. La vanidad en su esplendor.
En su ensayo Oficio editor, publicado por El Aleph, el reconocido editor español Mario Muchnik reclama parte del protagonismo de estos verdaderos artesanos de la lectura en el quehacer editorial.
El volumen es una suerte de alegato de defensa de una profesión tan antigua como el libro y tiene como objetivo defender las atribuciones irreductibles e irrenunciables del oficio de editor: defender al autor de sus errores y defender al lector de los suyos
.
En su texto, claramente autobiográfico y de una sinceridad ejemplar, Muchnik, repasa las singularidades técnicas del oficio que incolucran tanto al mundo de la creación literaria como al mercado al que se dirige un libro; a los detalles no menores de la elección del papel, la tipografía y la cubierta de un ejemplar; cuenta la historia de su propia editorial (Muchnick Editores, fundada por su padre en 1973), detalla las siempre extrañas relaciones con los agentes literarios, las delirantes exigencias de la rentabilidad de los grandes grupos editoriales
y de las superlibrerías y reflexiona sobre la competencia entre el libro electrónico y el entrañable libro de papel.
Afirma que mientras los editores no sólo mejoran un texto, los escritores se empecinan en defender su manuscrito opíparo en errores de todo tipo. Para divertirse, les dedica una sección no por venenosa, menos auténtica: Hay autores que dan paliza
, quienes son merecedores de todo tipo de floridos improperios y candidatos al asesinato, al menos verbal, por parte del sufrido editor.
Ni una coma. Hay escritores que no admiten que se les toque una coma de su texto
, pese a que si no corrige no se comprenderá el texto.
La tapa. El escritor quiere imponer su propia idea de cubierta
del libro.
La traducción. El autor extranjero que se entromete en una traducción, sin saber una palabra de español
.
Erratas. Algunos escritores entregan manuscritos sin corregir áspera tarea que recaerá en el editor. Y luego rompen el pacto de fidelidad y se van con quienes les ofrecen condiciones mejores
, se queja.
Por Patricia Rodón (mdzonline)
Etiquetas: editor, el aleph, escritor, libro de papel, libro electrónico, Mario Muchnik, Oficio editor

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