18/02/2013
En el prólogo que para ediciones posteriores realizó Juan Ramón Jiménez para su libro Platero y yo, el poeta español ganador del Premio Nobel de Literatura en 1956, aseguraba que los editores habían colocado a esta obra ya clásica dentro del género de literatura infantil, pero que él, cuando escribió el libro no había pensado en ese público en específico y aseguraba que para él no existían libros para niños ni libros para adultos, salvo algunas específicas consideraciones, y que solo existían obras. A más de cincuenta años de esta aseveración, los creadores de libros infantiles no opinan lo contrario.
Juan Ramón Jiménez fue un poeta que nunca perdió el arraigo de su patria rural, la del pueblo y no la de la nación, concebida más como una creación política, más teórica que tangible y tampoco se separó mucho de esa otra patria que Rilke consideraba la verdadera patria del hombre: La infancia, razón por lo que quizá que la máxima de Jiménez perdure hoy en día en los hacedores de obras para niños.
Cuando uno, por ejemplo, mira a Juan Gedovius, pareciera que mira a un niñote. De bigotes, con el cabello largo sin sujetar y chino, Juan sonríe durante la presentación de su libro Encimosaurio durante la FIL de Guadalajara, en seguida, después de contestar preguntas a adultos y niños, acude a hablar de su libro pero ante un público específicamente infantil y aunque parece que eso no estaba previsto en los planes de Juan, el autor improvisa, su carisma y simpatía encanta a los niños durante unos cinco minutos y después vuelve a las preguntas "serias" de los periodistas, sin perder la sonrisa.
Para Juan esto es su vida, por eso no está malhumorado a pesar del ajetreo propio de la promoción de su obra. Bueno yo en realidad nunca estoy pensando que (los libros) sean para niños o para adultos, los hago principalmente para divertirme porque creo que si yo no me divierto primero, no puedo hacer que se divierta el que lo está leyendo
.
Pero la diversión no es sinónimo de irresponsabilidad, la diversión de Juan es seria. Trato de ser lo más honesto posible
, dice. Como sus libros no están pensados para un público específico no trata de adoctrinar a nadie, ni a adultos ni a niños. Mis libros no tienen una moraleja, nunca estoy pensando en el que sea para niños muy chiquitos o de tal nivel socioeconómico o de tal religión. Lo hago como para mostrarles un poco lo que está sucediendo dentro de mi cabeza, nada más
.
Escribir para niños es tan difícil como escribir para adultos, en el sentido de que se trata de hacer una obra literaria y esta tiene que sortear todos los problemas de lenguaje para considerarse una obra artística. Si quisiera hablar de una fórmula o un secreto, que no es un secreto, es nada más hacer las cosas por el gusto
, dice Juan.
Cuando se le pregunta sobre una dificultad específica, Juan no refiere la diferencias de edad en su público nunca he tenido la idea de que deba existir una escritura específica para niños, son niños, son adultos, son personas
, aunque asegura que solo detalla ciertos aspectos vivenciales, pues no aborda situaciones que aleje a los niños de su dimensión.
Ramón Suárez es el ganador del premio internacional de poesía para niños Ayuntamiento de Orihuela con el poema Letras para amar tu canto, desde que se dedicó a la letras ha realizado tanto poemas para niños como poemas para adultos, aunque él, al igual que Juan Gedovius, tampoco hace una diferenciación entre un tipo de obra y otra. Bueno yo creo que eso es una cuestión de enfoque nada más, la poesía es para todos
, explica.
Para Ramón la creación literaria está más de las clasificaciones entre los géneros infantil o los otros pensados para el público adulto. Por ejemplo este poema, Letras para amar tu canto, que podría catalogarlo para niños puede disfrutarlo toda la gente
, explica. La diferencia, señala, es que quizás la otra poesía tiene temas de otra edad, de otra experiencia
.
El problema, según lo deja ver Ramón en sus comentarios, es extraliterario. Muchas veces el autor no se permite ser tan divertido. Yo en la poesía para niños disfruto, juego, uno la escribe regresando a ese pensamiento mágico de un niño
, señala. Para Ramón los poetas que no se permiten entrar a este terreno dejan de lado ese mundo mágico de la niñez.
La poesía para niños y la poesía para adultos comparten el mismo problema: Son menospreciadas en favor de la narrativa, pero el caso de la poesía para niños sufre más, pues algunos autores la desprecian, muchos poetas para adultos consideran un género menor escribir para niños, sin embargo yo creo que es lo mismo, pero las dificultades creo que se duplican
, señala Ramón quien dejó de escribir para niños desde hace muchos años y ahora que volvió al género se encontró con la grata sorpresa de este premio.
El caso de Peter Kuper es diferente al de Juan Gedovius y al de Ramón Suárez. El estadounidense es conocido por su libro ilustrado Diario de Nueva York y por un trabajo similar que realizó con otra realidad, Diario de Oaxaca.
Magdiel Torres (Provincia)
Etiquetas: Diario de Nueva York, Diario de Oaxaca, Encimosaurio, Juan Gedovius, Juan Ramón Jiménez, literatura infantil, Peter Kuper, Platero y yo, premio Nobel de Literatura

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