13/02/2013
Existe la carrera científica y académica pero la literatura tiene que ver con trayectorias.
1. En 1937 un joven escritor tardío (28 años), Juan Carlos Onetti, aún inédito, le dice a su confidente Julio E. Payró: Siempre he sacado poca o ninguna utilidad de mis lecturas sobre técnica y problemas literarios
. Él, autodidacto, supo que todas esas teorías sólo sirven para formar teóricos, no escritores. Y, por fortuna, se dio cuenta muy tempranamente de que adentrarse en esas lecturas era perder el tiempo cuando podía muy bien entregarse a la escritura misma y resolver sus propios problemas en la práctica. Ojalá todos los aprendices de escritores hicieran lo mismo en vez de andar fatigando tratados absurdos de quienes jamás han escrito una obra literaria que valga la pena. Claro que esto es pedir demasiado, pues la mayor parte de los escritores exitosos de hoy, productores de chatarra vendible (muy vendible), sigue las pautas de esas teorías también exitosas.
2. Ya desde 1940 Onetti advertía que el imperativo de los autores que querían triunfar era hacer periodismo y fabricar apresuradamente novelas que puedan conmover la cuenta bancaria de algún editor yanqui
. No han cambiado las cosas, con la excepción de que se han abierto las oportunidades para conmover las cuentas bancarias no ya sólo de los yanquis sino también de los editores españoles y mexicanos. El asunto es vender bien y mucho lo que sea: cuentas de vidrio, basura, humo. Las mesas de novedades están llenas de libros oportunistas de los que nadie se acordará después de vender sus 5,000 ejemplares.
3. Con la industrialización de la literatura (grandes tiradas comerciales, premios convenidos a manera de publicidad, contratos, entrevistas y reseñas de exclusividad, etcétera), cada vez son más los escritores (novelistas, sobre todo) que se refieren a lo que hacen como su "carrera literaria". ¿De veras hay algo que pueda denominarse "carrera literaria"? ¿Cuál fue la "carrera literaria" de Baudelaire, cuál la de Verlaine, cuál la de Kafka, cuál la de César Vallejo, cuál la de Rulfo? Lo que había en ellos eran vocaciones, obsesiones, demonios y vida entregada a la escritura, independientemente del posible (o imposible) éxito.
4. No hay nada que pueda llamarse, sin obscenidad, "carrera literaria". Existe la carrera científica, la académica, la docente, etcétera, pero la literatura tiene que ver, cuando mucho, con trayectorias, eso sí, que por lo demás pueden ser -como las balas que salen de una pistola- rectas, ascendentes o descendentes. "¿Carreras literarias?" Esto es un invento de la industria mercantilista de la literatura. Un escritor, para aspirar a serlo incluso, tiene que ser siempre, como dijo Augusto Monterroso, un amateur; jamás un profesional en ventas. Que no nos engañen los mercachifles de la industria editorial y que no se crean sus paparruchas los mozuelos escritores tan sobrados y arrogantes cuando se refieren, con el cuello muy tieso, a su "carrera literaria".
Por Juan Domingo Argüelles (ElFinanciero)
Etiquetas: Augusto Monterroso, autodidacto, carrera literaria, escritor, escritores, Juan Carlos Onetti, Julio E. Payró, literatura

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