03/02/2013
Frecuentemente se mencionan tres pilares en la industria cinematográfica: la producción, la distribución y la exhibición, aunque frecuentemente dejan fuera a los realizadores de guiones, una estirpe solitaria que aunque digan mil veces que no, sustenta a esa portentosa industria.
Ningún filme nace de la nada, sino de una idea que llega a las manos del director de cine en forma de guión literario. Luego se transforma en un guión técnico y solo a partir de ahí los sesudos de la industria cinematográfica consideran al guión (solo el técnico) como parte de la élite o sea, el guionista literario como tal solo existe para el director de cine en un primer y fugaz instante y en los créditos de la película
Sin embargo, dada la enorme cantidad de certámenes internacionales y nacionales sobre guiones de cine que aparece frecuentemente en la web resulta fácil colegir que la fabulosa industria anda en una de sus crisis con las buenas ideas o sea, están a la caza desesperada de buenos guiones para montar películas exitosas.
En realidad, el problema no es con los guionistas, que existen a montones por doquier, sino con las buenas ideas, al extremo que los directores de cine regresan una y otra vez al reciclaje de viejos y exitosos guiones (Titanic, King Kong, el monstruo de Frankestein, etc) o en otros casos, convierten el original en una saga (Harry Potter, El Hombre Araña, Superman, Los muertos vivientes, La Guerra de las Galaxias).
Muchas veces se compara al guionista literario con el escritor literario, pero es un error, no son iguales ni se parecen en nada, salvo el contar historias, el primero a través de las letras impresas o digitales y el segundo a través de imágenes, aunque en la escritura del guión se utilizan las letras pero no para recrearse nadie en su lectura, como sucede con una novela o un cuento, sino como un recurso del guionista para expresar las imágenes que llegan nítidas a su cerebro. (Prohibido los vuelos literarios y el uso de recursos lingüísticos).
Por El Mirón (CrónicaViva.com.pe)
Etiquetas: cine, El Hombre Araña, escritura del guión, guión literario, guión técnico, guiones de cine, guionista literario, guionistas, Harry Potter, La guerra de las galaxias, Los muertos vivientes, Superman

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#1 Josué 07/02/2013 15:52
Las barreras del guionista-escritor. El problema es que ya no se buscan buenas historias que se encontrarían en un libro, sino que se atreven a hacer películas de guiones como si lo importante no fuese la historia. De ahí la carencia de hoy en día de originalidad, donde los mejores films son parte de una historia ya escrita en una saga o en un libro. El guionista tiene que ser escritor, pero no se le da la importancia a un guionista como debiera o como se le pueda dar a un buen escritor. Hace falta más reconocimiento hacia ambos, o hacia aquellos que queremos ser las dos a la vez.
#2 pandafilantro 07/02/2013 21:15
El problema está en que nadie lee los guiones. Cuando se envía un guión de 110 paginas por ejemplo, en cuestión de minutos responden que el guión no sirve. Se pregunta uno a que horas lo leyeron o estudiaron? Para leer y estudiar esas diez páginas se necesitan por lo menos varios días. Ahora bien parece que en cuestiones de guiones todo tambien está amañado como los concursos de novela o literarios en general. Generalmente los premios van a parar a manos de los amigos o familiares de los responsables.
#3 Sandidimo 15/02/2013 18:02
El cine ya fue archivado en un cajón que dice: "para extinguir". Sucedió hace algo de veinte años atrás. Después se vieron algunas cosas magníficas, pero no mucho. ¿Y por culpa de quiénes? De los actores y los guionistas. Los actores porque cobran demasiado dinero, y encima hay que tenerles servido el catering. Y los guionistas porque escriben cosas poco jugadas. ¿Por qué nunca más se volvió a hacer algo tan perverso y degenerado como "Holocausto Caníbal", por ejemplo? Lo tenía todo: sexo, sangre, aventura, hippismo y un magnífico final feliz. ¿La vieron?