01/02/2013
El género de la novela permite proyectar una mirada lúcida sobre las múltiples sombras que aún tiene la neurología.
Ves allí, amigo Sancho Panza, donde se descubren treinta o poco más desaforados gigantes con quien pienso hacer batalla, y quitarles a todos las vidas... ¿Qué gigantes? Aquellos no son gigantes, sino molinos de viento, y lo que en ellos parecen brazos son las aspas, que volteadas al viento hacen andar la piedra del molino, dijo Sancho. Bien parece, respondió Don Quijote, que no estás cursado en esto de las aventuras y si tienes miedo quítate de ahí, que yo voy a entrar con ellos en fiera y desigual batalla
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Este fragmento de la obra cumbre de Miguel de Cervantes: Don Quijote de la Mancha es un claro ejemplo de cómo las enfermedades neurológicas son auténticas musas para los escritores.
Desde que Santiago Ramón y Cajal propusiera su teoría neuronal, a finales del siglo XIX, los secretos del sistema nervioso comenzaron a ver la luz. Pero las enfermedades neurológicas son aún unas grandes desconocidas y mantienen un halo de misterio que las convierte en fuente de inspiración no sólo para literatos, también para pintores, escultores y músicos. Muchos son los procesos creativos en el teatro de lo absurdo o en la pintura que intentan describir la propia enfermedad del autor, explica Jesús Porta Etessam, director del área de cultura de la Sociedad Española de Neurología (SEN).
No son infrecuentes los debates entre neurólogos valorando qué tipo de trastorno pudo hacer que Picasso se decantara por el cubismo o qué excepcional estructura tenía el cerebro de Leonardo da Vinci para que pudiera ser genial en cada una de las facetas que explotó
, añade Carlos Tejero, vocal de la SEN.
Por Amparo Ledo (LaGaceta Intereconomía.com)
Etiquetas: neurología, novela, literatura, Miguel de Cervantes, Don Quijote de la Mancha, enfermedades neurológicas, Santiago Ramón y Cajal, Sociedad Española de Neurología, Jesús Porta Etessam

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