29/01/2013
Si alguien imagina que Maj Sjöwall es una venerable anciana, silenciosa y con escaso carácter se equivoca de plano. En esta entrevista muestra cómo tiene las ideas tan claras como cuando escribió con su esposo Per Wahlöö la decena de novelas de las que se embriagaron toda una generación de jóvenes y no tan jóvenes de los países escandinavos. Ello dio pie a que finales del siglo XX y principios del siglo XXI se extendieran por Europa un grupo de escritores nórdicos que se inspiraron en ellos y que triunfaron, algunos de ellos de manera inexpicable.
Escribir las diez novelas fue un proyecto que los dos teníamos claro que debía tener un principio y un fin. Con esas obras queríamos denunciar una Suecia que de cara al exterior era idílica y que para nosotros, que la estábamos viviendo, era una absoluta degradación de los que habíamos imaginado
. Maj Sjöwall (Estocolmo, 1935) después de trabajar en varias revistas con artículos periodísticos entró a trabajar en la editorial Wahlström & Widstrand. Desde los 19 años compartió su trabajo de periodista con la de traductora. En la revista Idun, con la que empezó a trabajar en 1961, conoció al que sería su compañero durante 14 años: Per Wahlöö, un nombre que todavía hoy pronuncia con admiración. Se casaron en 1962 y su primera novela, Roseanna con el detective Martin Beck la publicaron en 1965. Escribíamos entre los dos pero era él el que siempre tenía todo más claro
.
Comunista convencida, declara sin ambages, que Olof Palme –político sueco, líder del Partido Socialdemócrata y ex primer ministro de Suecia cuando fue asesinado- nos traicionó. Hizo creer a los ciudadanos que vivíamos en una sociedad del bienestar y esa sociedad fue degradándose poco a poco hasta encontrarnos en una situación peor a la que estábamos cuando empezaron las reformas. Lo mismo que está sucediendo en Europa. Fue un estafador
. Sin embargo se ha demostrado que el comunismo no ha funcionado en los países donde se instaurado. Creo que han sido los políticos quienes no han sabido ponerlo en práctica. Considero que el ser humano podría vivir en un sistema comunista, pero no ha habido nadie que lo haya sabido poner en funcionamiento. El egoísmo del individuo hace que no sepa valorar lo público como algo de todos. Se aprovecha de las situaciones cuando las cosas las tiene a su alcance, sin pensar en el otro. Un grave error difícil de solucionar
.
Era lo que habíamos decidido desde el principio y, a pesar del éxito que tuvieron en su momento, y veo que ahora también en España, no estábamos dispuestos a romper nuestro compromiso. En ellas, a través del inspector Martin Beck, queríamos mostrar esa Suecia nada idílica que se estaba vendiendo. Transmitir nuestros pensamientos y nuestra forma de ver la vida. Y trabajar en un género que nos gustaba a los dos y en el que podíamos trabajar juntos sin problemas
. El primer título que publicaron fue Roseanna y al siguieron El hombre que se esfumó; El nombre del balcón; El policía que ríe; El coche de bomberos que desapreció; Asesinato en el Savoy; El abominable hombre de Saffle; La habitación cerrada; El asesino de policías y Los terroristas, todos traducidos al español por la editorial RBA en España.
Sjöwall rechaza con rotundidad el título de la dama de la novela negra escandinava
. Lo que hicimos Per Wahlöö y yo fue abrir la puerta del género de los autores suecos, un género que siempre ha estado denostado, pero que ha demostrado que sirve a los escritores para mostrar la realidad, las miserias más ruines del ser humano y , en definitiva, contar lo que está sucediendo en una sociedad en un momento concreto. Nuestras novelas escritas hace 50 años tienen absoluta vigencia en estos momentos
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Por Aurora Intxausti (El País)
Etiquetas: Maj Sjöwall, Per Wahlöö, comunismo, Wahlström & Widstrand, El hombre que se esfumó, El nombre del balcón, El policía que ríe, El coche de bomberos que desapreció, Asesinato en el Savoy, El abominable hombre de Saffle, La habitación cerrada, El asesino de policías

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