28/01/2013
Muy pocos escritores se han ocupado del tema del oficio de escribir novelas como lo ha hecho Mario Vargas Llosa. Transmitir conocimiento para que otros lo produzcan es el propósito de su discreta autobiografía "Cartas a un joven novelista".
Pero el texto no se constituye en un tratado de preceptiva literaria sino en un itinerario fascinante sobre cómo ha construido una obra basada en ciertas normas subjetivas. Se remite a su experiencia, no a la de otros, y a través del género epistolar revela a su destinatario una serie de claves que le han sido útiles en la construcción de ficciones. Son consejos, orientaciones, que ningún aprendiz de escritor podría desestimar porque el autor es una de las voces más respetables de la novelística mundial, y porque su discurso carece de prepotencia, es diáfano, claro, y es un generoso ofertorio que el Nobel peruano le hace a quienes buscan convertirse en profesionales del arte de narrar.
"Cartas a un joven novelista", según lo cuenta su autor, surgió como una idea de confiar los secretos de una labor intelectual que no sólo depende de la imaginación, del talento y de la vocación, sino de un irrestricto compromiso con la disciplina y el tesón. Escribir novelas no se aprende. Sin embargo, quienes han sido llamados, como cita el autor, por una predisposición de oscuro origen, que lleva a ciertas mujeres y hombres a dedicar sus vidas a esta actividad
, pueden perfeccionarla para adquirir mayor destreza a la hora de sentarse a fabular.
Por Glenda Vergara Estarita (ElUniversalColombia)
Etiquetas: arte de narrar, Cartas a un joven novelista, escritor, novelas, oficio de escribir novelas, Vargas Llosa

, escribe aquí tu comentario