28/01/2013
La literatura erótica no es un fenómeno nuevo. Hace más de quince años, cuando se publicó mi primera novela, "El anatomista", circulaba con insistencia la misma pregunta: ¿A qué se debe el auge de la temática erótica?
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La lista de viejos y nuevos libros con connotaciones sexuales es interminable y el debate surge cíclicamente, como si se tratara siempre de una novedad. Ocurre que la sexualidad es parte inescindible de la literatura. El primero en advertirlo fue Sigmund Freud, quien sostenía que toda obra literaria se originaba en un impulso sexual que, por obra de un proceso inconsciente de sublimación, desviaba su curso y se transformaba en una obra de arte. La masificación del psicoanálisis hizo que muchos resortes inconscientes de pronto salieran a la luz. La sexualidad y la literatura se modificaron a partir del surgimiento de la obra de Freud. Los interrogantes sobre el sexo y las fantasías hasta entonces inconfesables comenzaron a verse reflejados durante los últimos tiempos en varias novelas dirigidas al consumo femenino y, en general, escritas por mujeres.
Por Federico Andahazi (ElClarín)
Etiquetas: El anatomista, fantasías, Federico Andahazi, literatura erótica, psicoanálisis, sexo, sexualidad

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