20/01/2013
Ante las nuevas tecnologías y la consecuente evolución del libro hacia una textualidad y un soporte distintos al impreso en papel, lectores, libreros, educadores y bibliotecarios se preguntan qué impacto tendrán aquéllas en los procesos educativos y de información y, por supuesto, en las prácticas de lectura.
Luego de una primera evaluación de cómo se lee en México, derivada de sus indagaciones, Elsa Margarita Ramírez Leyva, del Instituto de Investigaciones Bibliotecológicas y de la Información (IIBI) de la UNAM, aseguró que el impreso aún persistirá mucho tiempo.
Estamos en la etapa del incunable electrónico. Desde luego, han empezado a surgir diferentes tipos de escritura en esa forma, que propician modalidades de lectura distintas a las que han prevalecido en los medios impresos, pero sin duda, estamos en una etapa inicial
, comentó.
El electrónico aún conserva la mayor parte de las características del otro, pero presenta una variante: la interactividad; además, ya han empezado a desarrollarse versiones que incluyen imágenes, sonido y vínculos con otros textos, es decir, multimedia.
El imperio del libro impreso y las maneras de leer que se han estructurado a partir de un texto escrito continúan; a la vez, éste convive con las innovaciones originadas por la tecnología electrónica, que han dado lugar a la hipertextualidad, que nos anuncia las transfiguraciones por venir, el soporte y las maneras de leer.
Ramírez Leyva, autora del estudio "La lectura en los tiempos de Internet", ha analizado la experiencia de esta actividad intelectual y recreativa.
En cuanto a la lectura en una pantalla, la experiencia difiere: la computadora de escritorio puede resultar incómoda, sobre todo en textos que requieren más tiempo. Lo dicen los jóvenes: leer en computadora cansa, sobre todo si es por un lapso prolongado.
Sin embargo, los colegas del área científica conforman un sector que produce y consume revistas electrónicas; es más, las prefieren a las otras porque, como su proceso editorial es mucho más breve, les permite estar actualizados de los avances en menor tiempo, y les facilita el trabajo en equipo y acceso a los contenidos desde cualquier lugar
, comentó.
También ahora uno puede leer en los teléfonos celulares, desde mensajes breves, hasta el periódico (en Japón ya han aparecido versiones de libro para este tipo de artefactos).
Por Boletín UNAM-DGCS-034
Etiquetas: Elsa Margarita Ramírez Leyva, hipertextualidad, Instituto de Investigaciones Bibliotecológicas, libro electrónico, libro impreso, nuevas tecnologías

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