16/01/2013
Quíteme esta almohada. Ya no la necesito.
El autor de "Alicia en el país de las maravillas" murió de una neumonía después de sufrir una gripe. De pequeño, la tos ferina que padeció le produjo sordera en el oído derecho. Actualmente, hay biógrafos que sostienen que tomaba drogas psicoactivas.
¡Cara de poto!
Cuando el poeta de vanguardia Huidobro estaba ya a las puertas de la muerte, volvió de la inconsciencia, confesó a sus cercanos que sentía miedo e hizo llorar a su amiga Henriette Petit, cuando la miró fijamente y le gritó esta expresión, que significa "cara de culo".
¡Mátame o de lo contrario serás un asesino!
Kafka fue un hombre de una salud frágil toda su vida: a su fobia social se le añadían migrañas, insomnio y otras dolencias, que intentó tratar con diversas terapias naturales, que quizá le provocaran la tuberculosis que finalmente le mató. Sus últimos días fueron un infierno de dolor, y suplicó a su doctor que acabara con ese sufrimiento.
Me he tomado dieciocho güisquis. Creo que es mi récord...
El laureado poeta galés murió como vivió: completamente borracho. La causa de su muerte fue una neumonía, mezclada con sus problemas hepáticos. Siempre estuvo orgulloso de su feroz alcoholismo, y a menudo fanfarroneaba de su aguante con la bebida.
No sé qué me depara el mañana.
Una de las mayores figuras de las letras portuguesas, Pessoa escribió estas últimas palabras tras haber perdido la facultad del habla. La causa de la muerte fue, de nuevo, una grave crisis hepática, producida por años de excesos con el alcohol.
¡Apaga el maldito cigarro!
El gran poeta y cuentista británico protagonizó una de esas muertes que parecen sacadas de ese macabro programa titulado "Mil maneras de morir". Estando enrolado durante la Primera Guerra Mundial, gritó esta frase a otro soldado en una trinchera, antes de ser alcanzado por un francotirador alemán, que probablemente le había oído.
Por Josep Oliver (PapelenBlanco.com)
Etiquetas: Alicia en el país de las maravillas, Dylan Thomas, escritores, Fernando Pessoa, Franz Kafka, Lewis Carroll, Mil maneras de morir, muerte, Vicente Huidobro

, escribe aquí tu comentario