13/01/2013
¿Cómo se han enfrentado a la muerte los escritores? Como todo ser humano, de las más diversas maneras. Irónicos, temerosos, inconscientes del momento... En esta y las siguientes entregas, veremos qué relación tuvieron algunos autores con la muerte, de mano de sus últimas palabras, sus epitafios o sus notas de suicidio. Hoy empezamos con las últimas palabras de algunos famosos escritores:
Si llamáis al doctor, ahora sí que estoy dispuesta a verle.
La autora de "Cumbres borrascosas" (1818-1848) no pudo disfrutar mucho tiempo de su éxito ya que su salud, que siempre había sido delicada, empeoró a causa de la tuberculosis, que finalmente se la llevaría la edad de 30 años. No quiso ser visitada por el doctor, y cuando se vio realmente enferma, ya fue demasiado tarde.
María, ¡no me dejes morir!
A finales de 1917, D.H. Lawrence (1885-1930) fue obligado a dejar Cornwall debido al constante hostigamiento de las autoridades militares, que pensaban que el autor era un espía de los alemanes. La pobreza le obligó a cambiar frecuentemente de domicilio, y terminó contrayendo la tuberculosis. En los últimos momentos de su vida, el autor de "El amante de Lady Chatterley" imploró a su mujer que le salvara.
Hace mucho que no tomo champán.
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El célebre escritor y dramaturgo ruso (1860-1904) tenía otra profesión: la de médico. Se sospecha que la tuberculosis que le llevó a la tumba fue contraída de un paciente. Justo antes de su muerte, le sirvieron una copa de champán, que había pedido expresamente. La bebió a pequeños sorbos, pronunció esta frase, dejó la copa en la mesilla de noche y expiró.
Vete… Estoy bien.
El novelista británico autor de "La guerra de los mundos" tuvo dos esposas y numerosas amantes, lo que no fue obstáculo para que su última esposa, estuviera a su lado hasta el día de su muerte, en su casa de Regent’s Park, Londres.
Me aburro.
Uno de los poetas italianos más reconocidos del fin de siglo, D’Annunzio terminó una carrera de cuarenta años en la que dominó el panorama literario de su país con la sombra de haber abrazado el fascismo de Mussolini. Éste le nombró presidente de la Academia de Italia en 1937, como reconocimiento a sus méritos durante el régimen.
Por Josep Oliver (PapelenBlanco.com)
Etiquetas: Antón Chéjov, Cumbres Borrascosas, D.H. Lawrence, El amante de Lady Chatterley, Emily Brontë, escritores, H.G. Wells, La guerra de los mundos, muerte

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