07/01/2013
¿Tienes que corregir un texto o leer algo con mucha atención? Toma café. Porque tomar una taza de café mejora la capacidad de procesar información de nuestro cerebro, según sugiere un estudio realizado por Holly Taylor y sus colegas de la Universidad de Tufts.
Quienes solemos tomar café para ponernos a escribir o evaluar y corregir originales, ya conocíamos sus efectos en nuestro rendimiento intelectual. Desde siempre, la cafeína, a pesar de ser legal, a mí me ha funcionado como inductora de ideas y espoleadora de la creatividad. Es meterme en vena una dosis de cafeína, y zas, en unos minutos ya me salen las palabras solas, tanto las escritas como las habladas.
Tal y como reflejan los experimentos de Taylor, además de ser el psicoestimulante más usado del mundo, la cafeína tiene la propiedad de mejorar la capacidad del cerebro de identificar errores gramaticales durante la lectura rápida de una página con información en nuestro propio idioma.
Concretamente, los experimentos revelaron que las personas que habitualmente consumen cafeína necesitan 400 miligramos para mejorar sus resultados, mientras que los poco cafeteros solo precisan 200 miligramos de esta bebida para notar el efecto.
Así incluso tiene más sentido que las cafeterías hayan sido, a lo largo de la historia, algo así como centros de autoeducación, de innovación literaria (en el club Cabaret Voltaire nació el dadaísmo) e incluso de agitación política (la Revolución francesa de 1789 se fraguó literalmente en el Café de Foy). No en vano, Tom Standage, en La historia del mundo en seis tragos, afirma que, colectivamente, los cafés de Europa vinieron a ser el Internet de la Edad de la Razón.
Por Sergio Parra (Papel en Blanco)
Etiquetas: café, cafeína, club Cabaret Voltaire, creatividad, Holly Taylor, lectura rápida, rendimiento intelectual

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