31/12/2012
Durante más de 40 años, el periodismo absorbió todo su tiempo, sin dejar salir al escritor que llevaba dentro. Ha tenido que esperar a la prejubilación para conjugar ambas pasiones, y lo ha hecho haciendo gala de su paciencia de buen gallego, la de ese Sobrado que se oculta, humildemente, en la S. de su nombre.
Acaba de publicar "El evangelio de Venus", una novela histórica ambientada en la Edad Media.
Exactamente, en la Alta Edad Media, en el que ha sido denominado el "siglo oscuro", a caballo entre el IX y el X, porque se producen unos hechos fascinantes que apenas se habían tratado, como es que tres mujeres dominaran el papado durante cuarenta años y que, en esa época, un papa que ya llevaba nueve meses enterrado fuera exhumado, vestido su cadáver con los paramentos pontificales y sometido a juicio, siendo finalmente condenado, arrastrado por las calles y lanzados sus despojos al Tíber.
"El evangelio de Venus" es algo totalmente diferente a todo lo que había escrito antes.
Es verdad, nunca había hecho novela histórica, pero este es un tema con el que llevo 40 años, desde que descubrí el juicio al cadáver del papa Formoso y empecé a interesarme por esa época.
Este libro exigió un exhaustivo trabajo de investigación, ¿qué ha sido lo que más le ha sorprendido de todo lo que ha descubierto?
Todo lo concerniente a estas tres mujeres, que dominaron el poder eclesiástico y civil en un siglo totalmente masculino y masculinizante. El poder fue ejercido de una forma diferente por cada una de ellas, pero a todas termina destrozándolas.
Desde hace un par de años, son numerosos los autores que han vuelto sus ojos a la historia en busca de inspiración, ¿cómo explica esta tendencia?
El pasado es una fuente de inspiración que, además, aporta una determinada visión de las cosas. Esta época que yo abordo -la Roma papal en la Alta Edad Media- tiene, por ejemplo, aspectos muy singulares: vivían bajo el temor de Dios, pero mataban con suma facilidad y disfrutaban del sexo intensamente.
Pero es que este fenómeno ha ido más allá, ya que alcanza a todo tipo de públicos, tal y como certifica el éxito de series de televisión como "Isabel" o "Los Borgia".
Sí, porque la tipología de los personajes es muy atractiva y hay fenómenos, como la lucha por el poder, que es análoga a todos los tiempos.
En este libro también tiene presencia otra tendencia que cotiza al alza: una narrativa con una importante carga erótica.
Hay una cierta carga erótica porque abordo unas relaciones amorosas reales. Por ejemplo, el papa Sergio III se convierte en amante de Marozia cuando ella tenía 15 años, pues ahí hay un acercamiento que hay que recrear y hacerlo con cierta carga de erotismo, porque indudablemente tuvo que ser así.
Estos dos ingredientes, intriga y pasión, suelen estar presentes en la mayor parte de las películas de éxito, ¿le gustaría que llevasen ‘El evangelio de Venus’ a la pantalla grande?
¿Por qué no? Me gustaría mucho, pero eso depende de que haya un productor y un director dispuestos. Yo estoy abierto a posibles proposiciones.
¿Se siente cómodo un periodista moviéndose en ese terreno?
Pues depende del periodista [risas].
En su caso concreto...
En el mío concreto, sí; porque llevo 40 años sobre esta historia, tendré unos 100 libros sobre esa época y he consultado otros muchos en monasterios, bibliotecas y cosas así. Es una historia que, a medida que iba descubriendo cosas, era como si me fuese contando una novela a mí mismo.
¿Diría que la literatura ha resultado ser una amante capaz de dar más satisfacción que el periodismo?
Yo en el periodismo, en mis distintos cometidos -director de periódico y de revistas, presidente de la Agencia Efe- he tenido muchas satisfacciones, quizás porque como periodista, menos dinero, he hecho de todo. La literatura me exige mucha atención y es un trabajo solitario -el periodismo puede ser incluso multitudinario- y la satisfacción que siento va por días. A veces, cuando estás solo escribiendo y no resuelves con la suficiente musicalidad tu prosa, hay una tortura interior que también resulta intensamente perturbadora.
Por Marta Menán / El Progreso (Lugo)
Etiquetas: Alfonso S. Palomares, El evangelio de Venus, Isabel, Los Borgia, periodismo

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