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Los eruditos también se divierten - España España

27/12/2012

Sebastián Moreno reúne en un libro las anécdotas más jugosas de la RAE

La Docta Casa, ésa que limpia, fija y da esplendor al español, rezuma tal intelectualidad que a veces olvidamos que sus miembros, los ilustres académicos, son seres humanos capaces de las mejores y más divertidas anécdotas. Porque nunca la erudición estuvo reñida con el humor. De hecho, en todo arranque cómico digno de mención reside un sentido de la ironía que las mentes más opacas raras ocasiones alcanzan. El escritor y periodista Sebastián Moreno ha encontrado una mina, precisamente, en la centenaria institución. De ahí su obra "La Academia se divierte" (La esfera de los Libros), donde recoge las anécdotas más jugosas de los académicos.

De todos es conocido el carácter "difícil" del Nobel Camilo José Cela. Pero, seguramente, muy pocos conozcan una de sus reivindicaciones a la Docta Casa. El diccionario de la Real Academia ignora, por ejemplo, la voz "coño" y no registra ningún cultismo que designe el concepto a que se refiere la palabra proscrita, con lo que se da el despropósito de que el aparato reproductor externo de la mujer no tiene nombre oficial en castellano (la "vulva" del diccionario no es el "coño" del pueblo, sino tan sólo una parte de él), escribió el gallego.

El que también reivindicó, aunque con poco éxito, fue Delibes, que no se consideraba un buen miembro de la Academia. Creía que los académicos no le hacían mucho caso a sus aportaciones, generalmente nombres de pajarillos desconocidos que no recoge el diccionario y que sí son de uso común en ornitología: "Una vez llevé casi mil nombres de pájaros y no me hicieron ni caso". García de la Concha, por su parte, tuvo que convencer a Gabriel García Márquez de que desistiera de su empeño de acabar con la ortografía: Hay que jubilar la ortografía, terror del ser humano. Por fortuna, consiguió convencerle del disparate que proponía.

Son varios los que declinaron ingresar en la institución, como Juan Ramón Jiménez, que en tres ocasiones, en la monarquía, en la república y en el franquismo, rechazó el ofrecimiento. Otros optaron por no tomar posesión, muchas veces, por razones un tanto esotéricas...

Por Laura Seoane (LaRazón.es)

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Etiquetas: anécdotas, Camilo José Cela, Gabriel García Márquez, Juan Ramón Jiménez, La Academia se divierte, RAE, Sebastián Moreno

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