23/12/2012
La literatura juvenil afianzó un fenómeno de producción y marketing que trasciende franjas etárias y el mercado editorial; en tanto busca la fidelidad del lector con sagas que reproducen la fórmula de romance clásico aderezado con seres sobrenaturales, una estética oscura y temáticas postapocalípticas.
Las adolescentes ya no quieren ser princesas ni hadas buenas: las dos colecciones que más fanáticos reunieron este año son "Monster High" (Alfaguara), historias protagonizadas por las hijas de Drácula y Frankestein; y "Emily, the strange" (SM), aventuras en clave punk de una emprendedora y enigmática joven.
Mientras las heroínas se independizan, poseen una belleza imperfecta, abastecen a su entorno y luchan por él; los arquetipos masculinos juveniles, lejos de humanizarse, continúan enmarcados en los mitos clásicos.
Luego de que "Harry Potter" demostrara que los jóvenes podían seguir historias extensas y secuenciadas -con récords de ventas acompañados por el cine y otras industrias- y "Crepúsculo" confirmara un nicho de lectores voraces, la modalidad del "YA" (literatura para jóvenes adultos), del `crossover` (textos para grandes y chicos) y el "marketing 360" (un mismo producto ofrecido en diferentes áreas de mercado) siguió profundizándose.
Así, el último episodio de la saga de Stephenie Meyer llegó al cine local en noviembre, con un éxito que por semanas aglutinó en largas filas a adolescentes para conocer el final de la historia que muchos leyeron y otros lo harán trs verla en pantalla.
De la misma forma, "Los juegos del hambre", el best seller postapocalíptico de Suzanne Collins, permaneció semanas entre los más vendidos de Argentina antes de ser estrenado en el celuloide; y el segundo tomo de "Juego de tronos", la creación George R.R. Martin se lanzó junto a la temporada de TV por cable.
En este marco se inscribe el fenómeno "Monster High": la misma juguetería que creó las impecables Barbie`s -parámetro de belleza apolínea de las últimas tres décadas, junto al delicado Kent- llevó a las jugueterías a las `Bratz`, muñecas sexys de estética gótica, que se agotaron en las principales ciudades del mundo.
Otro ejemplo es "Emily": mientras la saga literaria avanza en Argentina, la marca de diseño independiente que la vio nacer en California hace 16 años se vuelve culto; y a las páginas de sus libros se suma la misma imagen que su creador Rob Reger dibujaba en los panfletos que repartía en recitales hace más de una década.
Los editores argentinos refirieron este año un fenómeno de producción más que de ventas, con un crecimiento del 7,20 por ciento en el consumo, según Ilhsa, y un 55 por ciento más de títulos registrados informó la Cámara Argentina del Libro (CAL).
Un suceso lo protagonizó Tifani Caligaris con "Lesath", una estudiante de abogacía que escribió la épica de una guerrera mitad elfa y mitad humana, libro que a dos semanas de ser lanzado por Planeta tuvo que ser reimpreso, con 5.000 ejemplares vendidos.
Por Dolores Pruneda Paz (Télam)
Etiquetas: crepúsculo, George R.R. Martin, Harry Potter, Juego de tronos, Lesath, literatura juvenil, Los juegos del hambre, Monster High, Stephenie Meyer, Suzanne Collins

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