19/12/2012
En el libro "El Temblor de Shakespeare y la Tos de Orwell", el médico de Harvard John J. Ross repasa la mala salud de históricas figuras destacadas.
El anciano irlandés era un manojo inflamado de males, con la respiración laboriosa, la presión arterial desenfrenadamente fuera de control, los riñones a punto de caer en insuficiencia y el corazón en fibrilación.
Lo que tenemos aquí
, expresó su nuevo médico español, es un antiguo esclerótico cardiorrenal de edad avanzada
.
De hecho, lo que el doctor tenía ahí era a William Butler Yeats: el poeta tenía una larga lista de problemas de salud crónicos y experimentó una de sus crisis cardíacas habituales mientras pasaba el invierno en España. Falleció tres años más tarde de un infarto, en 1939, a los 73 años.
¿Qué es lo que hace que antiguos historiales médicos como el de Yeats sean tan cautivadores? Tienen un valor educativo, pero su principal atracción es, sin duda, su impacto emocional.
Al tiempo que contemplamos la mala salud de históricas figuras destacadas, podemos suspirar vigorosamente ante el inmenso sufrimiento que ellos consideraban rutina, estremecernos frente a los disparatados tratamientos que experimentaron, y maravillarnos de que el cuerpo, el cerebro y la mente puedan tomar caminos tan divergentes.
Estos placeres están presentes de sobra en "Shakespeare’s Tremor and Orwell’s Cough" (El Temblor de Shakespeare y la Tos de Orwell), de John J. Ross, médico de la Universidad de Harvard.
Por Abigail Zuger, M.D. - The New York Times/ Revista Ñ
Etiquetas: George Orwell, John J. Ross, literatos, presión arterial, respiración laboriosa, Shakespeare, Shakespeare’s Tremor and Orwell’s Cough, William Butler Yeats

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