13/12/2012
El autor roteño, Premio Nacional y Premio de la Crítica, publica esta semana un nuevo poemario, "Las identidades", editado por el sello Visor
El poeta Felipe Benítez Reyes (Rota, Cádiz, 1961), premio Nacional y Premio de la Crítica, autor de novelas, relatos, teatro y articulista publica esta semana un nuevo libro de poemas, Las identidades (Visor), que sigue a su último poemario de 2006, La misma luna.
El que se pone a escribir un poema es siempre un principiante
, ha dicho el poeta gaditano, identificado con la corriente de la denominada Poesía de la Experiencia, y para quien la poesía no es sólo oficio
y la literatura está condenada a la incertidumbre
.
-¿Qué riesgo asume quien publica un nuevo poemario cuando ya cuenta con una obra reconocida?
-A determinadas alturas de vida, te entra la aprensión de caer en la reiteración, tanto en lo que se refiere a los recursos estilísticos como en lo que afecta a los temas, el temor a convertirte en un plagiador de ti mismo, en fin, y la escritura de un poema se vuelve por tanto más inusual. Desechas las ocurrencias recurrentes. Desistes de hacer variaciones sobre lo ya escrito. Hay que aprender a ser prudente. Al fin y al cabo, no conviene confiar demasiado en el oficio, porque la poesía no es sólo oficio.
-¿Y qué aporta "Las identidades" a su obra?
-En estos poemas he ensayado tonos nuevos, registros diferentes a los que se supone que son los míos habituales. Uno no puede escapar de su voz, pero sí modular esa voz. Por otra parte, he ampliado el registro temático. Hay poemas de desarrollo abstracto, por decirlo de algún modo, pero otros parten de realidades muy concretas. Es un libro de contrastes.
-Decía que la poesía no es un oficio pero, ¿a esos contrastes no se llega precisamente con oficio?
-Por mucho que uno haya escrito no se libra de la inseguridad. La escritura está condenada a la incertidumbre. El que se pone a escribir un poema, por muchos que haya escrito, es siempre un principiante. En esto, nada garantiza nada.
-Si, como dice, la escritura está condenada a la incertidumbre, ¿no es la incertidumbre tan penosa como dicen?
-La incertidumbre puede ser una guía adecuada para adquirir certidumbres. No se escribe desde la complacencia, sino desde la inseguridad. Y la inseguridad también se aprende. Es una disciplina muy conveniente para detener la mano.
-¿En qué estriba el éxito de un poema?
-Creo que el logro de un poema reside en la capacidad de expansión, de emitir ondas concéntricas en torno a un centro muy definido. Que diga lo que dice y también lo que calla. Promover, en definitiva, una sugestión, una especie de eco reverberante. Conviene buscar un equilibrio entre la elocuencia y el secreto.
-¿Hay alguna norma para lograr un buen poema?
-Un poema es un mecanismo muy complejo, pero su funcionamiento es muy simple. Lo importante es que no se oiga el ruido del mecanismo. Que la evidencia del artefacto no se imponga a la invisibilidad de su textura interna.
Por Alfredo Valenzuela (EFE/ Huelvainformación.es)
Etiquetas: Felipe Benítez Reyes, La misma luna, Las identidades, novelas, Poesía, relatos, teatro, poema

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