03/12/2012
La escritora brasileña presentó en la FIL su novela "La llave de Esmirna", en la que narra parte de su vida y con la que pretende borrar los límites entre la realidad y la ficción
Tatiana Salem Levy creció rodeada de libros. Durante la adolescencia era muy tímida y disfrutaba enormemente la soledad de las letras y esa capacidad que éstas le daban para escapar del mundo por instantes. En vez de platicar, prefería leer y así entablar diálogos silenciosos con los escritores y sus textos.
Hoy, Salem Levy es considerada como una de las 25 mujeres que están haciendo la nueva literatura de Brasil y ayer presentó su libro La llave de Esmirna en la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara. La joven narradora ha sido galardonada con el Premio Sao Paulo de Literatura a la mejor novela y fue finalista del Premio Jabuti de Literatura.
Tatiana nació en Lisboa, Portugal, en 1979 durante el exilio de sus padres, una periodista y un profesor de filosofía que habían luchado contra la dictadura en Brasil. Cuando entró en vigor la ley de amnistía se estableció en Brasil y desde entonces ha vivido en Río de Janeiro. Su interés por la literatura surgió desde pequeña, pues como consecuencia de las profesiones de sus padres.
Tenía aproximadamente 15 años cuando leyó la autobiografía de Simone de Beauvoir y decidió que quería ser escritora. Sin embargo, Tatiana platica que vaciló entre muchas profesiones: medicina, física, historia, psicología y periodismo, aunque finalmente optó por las letras como estilo de vida. Tiempo después, la obra de la escritora brasileña Clarice Lispector tuvo un sentido fundamental en el inicio de su carrera literaria.
La literatura ha sido la ruta académica de la brasileña hasta sus estudios de posdoctorado. Nunca le interesó la docencia y por tanto, asumió el reto de presentar una novela como tesis doctoral: A chave de casa (La llave de Esmirna). En ésta, rescató trozos de la historia de su propia familia y su origen turco-judío. La novela trata sobre judíos expulsados de Portugal que huyen a Turquía y siglos después viajan a Brasil. Fue con este libro que Salem Levy obtuvo reconocimiento e imprimió su nombre en las letras brasileñas. Tatiana renunció a la universidad para vivir exclusivamente de la creación literaria.
La segunda novela, Dois rios (Dos ríos) confirma el estilo auténtico de la brasileña, al ser narrada por dos gemelos que alternan su punto de vista ante la pasión por una misma mujer. Con un lenguaje conciso pero profundo, Salem Levy procura llenar las páginas con personas y situaciones del mundo real con los que los lectores puedan sentirse identificados.
—¿Cuál consideras que sea la principal función de la literatura en el siglo XXI?
—Creo que la principal función de la literatura en general es tocar a los otros. Pero en el siglo XXI, además de tocar y hacer a las personas pensar, la literatura tiene este gran poder de dar tiempo y silencio, de hacer el lector respirar, sentir, detenerse en este agitado mundo. En cierto sentido, la literatura nos hace más humanos.
—¿En qué ambiente o bajo qué condiciones te gusta escribir?
—Cuando voy a escribir una novela me gusta irme a una casa de playa o de campo y estar ahí sola, y sin internet. Así, leo todos los días, camino, escribo, pienso y veo películas; en realidad no hago nada. Escribo justamente para tener silencio y tiempo. Pero, claro, también tengo que viajar muchísimo y hacer conferencias para poder sobrevivir de la literatura.
—Cuando escribes una novela, ¿conoces a los personajes con antelación o prefieres una creación experimental?
— En general sé un poco, lo básico, pero conozco a sus detalles en el proceso de la escritura.
— En tu primera novela A chave de casa (La llave de Esmirna) habla de judíos turcos que viajan a Brasil en busca de una mejor vida y de judíos brasileños que regresan a Turquía. ¿Hasta qué punto la literatura se convierte en un relato autobiográfico?
—Esta novela en realidad no es una biografía aunque incluye extractos de mi propia historia. A mí me interesaba mezclar los límites entre en narrador, el personaje y el autor, entre la verdad y la mentira. Diría que es más bien una obra de autoficción. La gente prefiere consumir cosas que sean verdaderas y por ello. La literatura de la autoficción es esto, una historia con personajes verdaderos plasmados en una narración.
Por JOAO/ El Informador
Etiquetas: Clarice Lispector, Feria Internacional del Libro de Guadalajara, La llave de Esmirna, novela, Premio Sao Paulo de Literatura, Tatiana Salem Levy

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