29/11/2012
Visto el éxito de la serie de artículos Todos los libros del mundo acabarán siendo gratis, lo queramos o no, tanto aquí como en Menéame (aunque mucha de la controversia que he leído al respecto denota que no se ha leído el texto completo), me permito abundar un poco en el tema de la transformación del libro en un producto gratuito.
Esta transformación aún parece lejana porque el libro, a diferencia de la música o el cine, aún conserva su versión superior en el mundo de los átomos. Es decir: ya casi nadie prefiere un CD o en DVD disponiendo de un mp3 o un Dvdrip. Sin embargo, leer un libro todavía resulta más incómodo en su versión digital que en su versión física. A esto hay que añadir que el lector de libros, sobre todo de novelas, concede al libro un estatus casi de fetiche, por su olor, su portada, sus muescas, etc.
Pero esta situación cambiará rápidamente cuando el soporte sea idéntico o muy similar a un libro físico (un lector de libros con hojas de papel, por ejemplo, indistinguible de un libro de verdad, en el que se escriba instantáneamente cualquier libro que carguemos, polarizando la tinta electroforética insertada entre el papel). Con todo, los lectores ya están desplazando la venta de libros con menos carga romántica, como los artículos, los ensayos o los libros de texto.
A la comodidad se sumará otro factor: la ecología. Los libros físicos son muy bonitos, pero la mayoría de ellos acaban en el vertedero a pesar de que, para concebirlos, se necesita talar árboles, pagar combustible del transportista y demás gastos de las librerías físicas.
Hasta que la transformación a lo gratis sea completa, viviremos una época de gratuidad parcial o modelo freemium: es decir, descargas gratuitas por tiempo limitado, descarga de algunos capítulos, etc., con la esperanza de que el lector decida adquirir monetariamente una versión completa, ya sea en forma de átomos o de bits.
Por Sergio Parra (Papelenblanco)
Etiquetas: artículos, ensayos, librerias, libros gratis

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