26/11/2012
Un editor y cuatro escritores demuestran que aún hay espacio para la literatura, aunque sea minoritaria
La adquisición por parte de Random House —el grupo editorial líder de Bertelsmann— del 100% de las acciones de Random House Mondadori, su división editorial en España y América Latina, y la fusión entre Pearson y Bertelsmann ha puesto negro sobre blanco el hecho cierto de que la montaña de la crisis se escala mejor si cuentas con porteadores. Y es que la concentración empresarial permitirá compartir autores, pero también generar sinergias en departamentos como el almacenamiento, la distribución o la impresión, ahorrando costes y liderando el mercado de la edición electrónica.
No son buenos tiempos para la lírica, tampoco para la narrativa o el ensayo, lo que mueve a generar nuevas maneras de acceder a la publicación y, por ende, a los lectores. El director de la editorial Calambur, Emilio Torné, destaca que la capacidad de difusión de una editorial se encuentra principalmente en las redes sociales. Pero nuestro mejor marketing son nuestros lectores, el boca a boca, las presentaciones, los recitales...
Y es que el marketing presencial se ha convertido en una de las maneras con las que cuentan los "grandes desconocidos" para hacerse con un hueco en el mercado.
Torné reconoce que en edición lo principal es nivelar la inversión con la recuperación. Poco importa que sean inversiones millonarias o modestas. Se hunden castillos y flotan cáscaras de nueces. Con la poesía se puede vivir, claro que sí, aunque sea modestamente
, explica. Destaca que una de las características de la poesía es que si eres cuidadoso y exigente, puedes desarrollar un catálogo de altura literaria con no demasiados recursos. El nuestro es un proyecto cien por cien literario, con "sobrevivir" nos basta
. Un buen leit motiv, din duda, sobre todo en una época en la que los superventas se los llevan producciones centradas en la evasión y no tanto en la reflexión y formación de los lectores. No hay grandes ventas, pero sí un grupo de seguidores fieles de lo que publicamos, así que todo el catálogo ayuda
, precisa el editor, que subraya que hay autores que tiran del barco. En nuestro caso baste citar a Juan Carlos Mestre y la amplia hermandad de lectores que tiene por toda España
. No obstante, Calambur también bucea para encontrar nuevos talentos con los que ampliar el panorama literario, si bien, como destaca Torné, la dificultad no está en encontrarlos, sino en la «triste tarea» de decidir qué se edita y qué no. Como la prudencia manda, en poesía la tirada de salida ronda los 750 y los 1500 ejemplares. Son tiradas cortas, en consonancia con la vida modesta de la que hablábamos
, explica. y añade que los nuevos sistemas han facilitado mucho la reimpresión, por lo que siempre se puede disponer de ejemplares si se necesitan.
La crisis también ha cambiado la relación de los escritores con su público, que han tenido que agudizar el ingenio para abrir nuevos canales de relación con los lectores. Autoedición, crowfunding, publicación en internet son algunos de los nuevos medios con los que los autores del siglo XXI acceden a la publicación de sus obras.
El pionero leonés en echar mano del crowfunding fue Yago Ferreiro, y lo hizo para sacar adelante la segunda edición de Poética para cosmonautas. La única condición que el escritor puso para la reedición fue que la licencia fuera creative commons, con el fin de que pudiera colgarse en internet y que todo aquel que quisiera pudiera acceder a la obra de manera gratuita. Así fue como se decantó por el crowfunding. En menos de 24 horas, un mecenas anónimo, Javier Pinto, puso sobre la mesa el dinero necesario para realizar una tirada de 500 ejemplares, en una edición preciosa realizada por Alberto R. Torices, en la que el diseño corrió a cargo de Alberto y Javier Arce y que fue prologado por Alberto Olmos y Agustín Fernandez Mallo. Yago Ferreiro asegura que recibió ofertas de sellos de poesía más o menos consolidados, que desestimó porque no accedieron a poner el libro con la licencia "cc" menos restrictiva de todas.
En cualquier caso, Yago Ferreiro —que en estos momentos está ultimando la edición de su segunda obra— destaca que si bien su experiencia con el micromecenazgo ha sido positiva, no la considera una herramienta válida para el modelo literario. Considero que funcionará con músicos y con cineastas a la perfección pero no con escritores de élite. El escritor, a pesar de lo que nos pueda parecer, no tiene una legión de fans esperando su nueva obra y sigue necesitando de un engorroso proceso de marketing para llegar a los lectores
, asume. El escritor asegura que no conoce a ningún escritor profesional que considere el crowdfunding como una opción válida, como modelo de negocio, dado que en literatura aún sigue siendo un indicativo de calidad publicar en los sellos de referencia. La autoedición, por muy válida y romántica que nos resulte, no deja de ser vista entre los profesionales como una opción para autores sin recursos. Coincido en esa visión dado que un autor no es un hombre orquesta y para sacar adelante un producto literario de calidad se necesitan figuras irremplazables como los editores, los correctores de pruebas, etc
.
Por su parte, Álvaro Acebes confiesa que no tiene mucha experiencia con las editoriales, pero considera que hay editores comprometidos con el arte literario —La labor de Carlos Barral en los años 60-70 fue inmensa
, precisa—, y que no dudan en poner su dinero para ayudar a una autor joven y desconocido (caso de Eloy Tizón o Andrés Barba). No olvidemos tampoco que una editorial es un negocio que mezcla en su catálogo la buena literatura que le dará beneficios con otra que solo es buena literatura y le da prestigio. En contadas ocasiones se da el milagro de que ambas cosas van unidas
, asegura.
El jovencísimo autor leonés defiende que el trabajo de un escritor debe ser independiente a lo que opinen las modas o el mercado editorial. Hay autores que trabajan codo con codo con sus editores, envían capítulos sueltos, corrigen diálogos, cambian personajes o montan escenas en colaboración con ellos. Yo pienso que una novela, un poemario o una compilación de cuentos son tarea única y personal del escritor
, asevera. Y es que Acebes asegura desconfiar de aquellos libros nacidos al calor de la mercadotecnia y cree que la literatura ejerce un ejercicio radical de soledad y de disciplina. La obra debe ser siempre independiente y auténtica. El único escalafón de un escritor es la calidad, algo que poco o nada tiene que ver con las ventas
.
Por Cristina Fanjul (DiariodeLeón)
Etiquetas: Agustín Fernández Mallo, Alberto Olmos, Alberto R. Torices, autoedición, Bertelsmann, crowfunding, Emilio Torné, publicación en internet, Random House Mondadori, Yago Ferreiro

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