23/11/2012
Tras diez años, Elvira Lindo publica una nueva entrega de su saga Manolito Gafotas, "Mejor Manolo", más mayor y con la familia ampliada
Una luminosa y hasta ahora nunca avistada estrella pende en las oscuras y vacías noches del parque del Ahorcado. Y allí que sigue también en sus bulliciosos días, plagados de niños jugando a las grandes fugas de la historia y entrando en tropel a comprar los bollos rancios de la Porfiria, y de abuelos tomando sus tintos de verano en el Tropezón y cogiendo un saludable tono rojo en la nariz. La Chirli, como han tenido a bien denominar a ese fenómeno de la naturaleza científicos y estudiosos llegados de todo el mundo, o bueno, más bien en su defecto la familia de ese chaval prodigioso llamado Manolo García Moreno, es la nueva adición al universo de inocencia, cotidianidad y risas que es la serie Manolito Gafotas, creada por la escritora Elvira Lindo.
Después de diez años (nadie sabe muy bien cómo) callado, la mayor celebrity al sur del Manzanares regresa no solo con nueva hermanita, cuyo fulgor rivaliza en intensidad con el de Shirley Temple (de ahí el mote de La Chirli), y que hará sombra hasta a la mismísima Cata, la matriarca. El propio Manolito –Mejor Manolo (Seix Barral), ilustrado por Emilio Urberuaga- también ha cambiado: ahora es más mayor, y las nuevas responsabilidades y obligaciones que debe afrontar junto con su familia en eterna crisis le pondrán en tesituras cada vez más alejadas del niño de la infancia que ha sido durante siete entregas, publicadas entre 1994 y 2002.
En este libro Manolo cobra una importancia en esa familia como el sostén no económico, sino casi anímico
, explica Lindo. Guionista, ensayista y columnista de EL PAÍS, Lindo ha obtenido premios como el Nacional de Literatura Infantil y Juvenil por Los trapos sucios de Manolito Gafotas y el Biblioteca Breve por su novela para adultos Una palabra tuya. En 2010 publicó Lo que me queda por vivir.
Siempre ahogados para llegar a fin de mes, con los plazos del camión todo el santo día a cuestas, con el abuelo durmiendo en su terraza de aluminio visto, y con una nueva boca a la que llevar los domingo al Ching Chong, el clan de los García Moreno afronta esta nueva etapa de recesión generalizada con algo más de holgura de lo que estaban acostumbrados. Los conozco tan bien que hasta hago sus cuentas: tienen la pensión del abuelo, que si hace unos años era para su cartilla de ahorros, ahora es para la economía familiar, y la madre ha empezado a trabajar
.
Pues sí, la Cata monta su propia empresa. Y no es la única en periodo de transición. Ese gran amigo y a la vez cerdo traidor que es el Orejones también atraviesa una época de (in)definición personal (a lo mejor todos esos posters de Lady Gaga y Kylie Minogue que cuelgan en su habitación suponen una pista de por dónde van los tiros), el Imbécil vuelca su habitual locuacidad gestual en la esfera virtual, y el abuelo pierde un poco de esa ingenuidad senil que le hacía tan entrañable.
Por Silvia Hernando (ElPaís)
Etiquetas: Kylie Minogue, Lady Gaga, Manolito Gafotas, Manolo García Moreno, Mejor Manolo, Seix Barral, Shirley Temple

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