13/11/2012
Los mundos concebidos por la imaginación pueden a llegar a ser tan palpables como los reales. Y, en algunos casos, incluso tan o más minuciosos, como la Islandia o la Alambia inventados por sendos niños, cuyos detalles podéis leer en El país de mentira inventado por un niño o la más prolongada y detallada ensoñación jamás impresa
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Porque los mapas literarios pueden a llegar tanto poder evocador como las palabras. Robert Louis Stevenson, autor de La isla del tesoro, ya escribió: Me dicen que hay gente a la que no le importan los mapas y me cuesta creerlo. Los nombres, las formas de los bosques, el curso de los caminos y los ríos, las pisadas de los hombres prehistóricos que todavía se pueden discernir claramente en las colinas y en los valles, los molinos y las ruinas, los estanques y las barcas, tal vez un MEGALITO o un CÍRCULO DRUÍDICO en el centro; son una inagotable fuente de interés para todo aquel que tenga ojos en la cara o un ápice de imaginación.
Cuando J. M. Barrie concibió el País de Nunca Jamás de Peter Pan, reflexionaba lo siguiente: Yo no sé si habréis visto nunca el mapa de la mente de una persona. Los médicos dibujan a veces mapas de otras partes de vuestro ser, lo que puede resultar algo interesante, pero les desafiaría a que tratasen de dibujar la imaginación de un niño, que no sólo es confusa, sino que no deja un momento de dar vueltas.
Por Sergio Parra (Papelenblanco.com)
Etiquetas: Gabriel García Márquez, J. M. Barrie, Macondo, País de Nunca Jamás, Peter Pan, Robert Louis Stevenson, Tierra Media, Tolkien

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