02/11/2012
En una librería de Palermo Diego Erlan presentó su primera novela. Hablamos con el crítico Luis Chitarroni y el escritor Fabián Casas acerca de este título que retrata con nostalgia pero con una prosa nítida y precisa la vida adolescente en la Buenos Aires de los noventa.
En el centro de la nueva novela de Diego Erlan —El amor nos destrozará— hay un objeto que carga con una triple nostalgia. Para empezar, la del objeto en si: un pasacasete. En segundo lugar, lo que el protagonista escucha: canciones de bandas de los ochenta, principalmente Joy Division. Y finalmente, la más terrible de las nostalgias: los tres casetes que escucha fueron grabados por su hermana mayor quien falleció inexplicablemente cuando Agustín, el protagonista, tenía solo siete años. Lo que sigue es una bildungsroman— y una radiografía generacional, como dijo Ezequiel Alemián, en una entrevista reciente con Erlan—situada en Buenos Aires de los años 90.
Esta es la primera novela de Erlan, editor de la sección de Literatura y Libros de la Revista Ñ. Y tal vez el final de su larga gestación haya ocurrido el jueves 18 de este mes en la librería palermitana Abulafia. Aunque la primavera comenzó hace rato los días aun han estado muy frescos y así fue la noche de la presentación de El amor nos destrozará. En una sala colmada del primer piso de la librería amigos, colegas y curiosos escucharon a el escritor todoterreno Fabián Casas y al crítico y editor Luis Chitarroni, presentadores de El amor nos destrozará. Tras la ceremonia corrimos a interrogarlos sobre el fenómeno de publicar una primera novela y aventuramos el lugar que podría llegar a ocupar esta nueva novela en el imaginario de los lectores.
Comenzamos por Fabián Casas:
¿Cuánto influye, en la edición de una primera novela, el deseo de la fama? ¿O de querer ser reconocido?
A mi me parece que la vanidad y la importancia personal es algo que tenemos todos y contra lo que tenemos que trabajar. Es una fuerza súper improductiva. Estoy pensando en escritores extraordinarios que eran muy vanidosos. O sea, no merma la capacidad de escritura. Pero si uno escribe solamente para ocupar un lugar se nota mucho. O los escritores que en vez de estar pensando en qué leer y producir y dar cuenta de su experiencia, y todo eso, están pensando en cómo construir un canon, cómo ocupar un lugar. Me parece muy improductivo. A mi no me interesa.
Esta novela recién sale. ¿Podrías especular cuál es el mundo que podría llegar a ocupar? ¿Quiénes serían sus lectores ideales?
No. Eso sería como si fuera una novela a la cual uno ya podría asignarle un valor de mercado y un lugar, un nicho al cual va ir dirigido, es una novela que fracasa. Precisamente el don que tiene esta novela es que no se puede hacer eso con ella.
Y, como escritor, cuando leías la novela ¿qué cosas que te interesaron de un punto de vista técnico, por ejemplo?
Me gustaba mucho como trabajaba toda la parte de que la novela empieza a crecer, que estén en ese cuarto… Digamos de la familia implosionada. Todo eso me pareció muy interesante. Me pareció una novela de clima y me gustó que se jugara para permitir eso. Un estado de incertidumbre. No hay explicaciones; son climas no sujetados a un guión. Por allí cuando uno es un autor más novato intenta sujetar desde el guión para sentirse más seguro. Eso es como una prueba de valentía del escritor, como lo hizo Diego. Eso me gustó.
Por Andrés Hax (Revista Ñ)
Etiquetas: Abulafia, Diego Erlan, Ezequiel Alemián, Fabián Casas, Luis Chitarroni, novela, El amor nos destrozará

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