26/10/2012
El escritor no podrá recoger el Príncipe de Asturias de las Letras tras una operación de espalda.
A pocos meses de celebrar su 80 cumpleaños, el escritor estadounidense Philip Roth no suelta la pluma que le ha valido el premio Príncipe de Asturias de las Letras 2012 pese a confesar que escribir es tan frustrante y difícil para mí, que me pregunto qué me ha llevado a seguir haciéndolo. La respuesta es muy tonta, es que no sé cómo parar. Si pudiera dejar de escribir lo haría, pero no sé cómo hacerlo. Si hubiera una oficina en el centro de Nueva York donde los escritores pudieran ir a dimitir, habría una cola que daría la vuelta a la manzana
, opina Roth en una entrevista con Efe en su apartamento neoyorquino del Upper West Side.
Con una voz suave que esconde la feroz ironía que se desprende de sus novelas, Roth describe como una agonía espontánea
su proceso creativo, que arranca con un primer año de trabajo extremadamente difícil, extremadamente frustrante y poco satisfactorio
. Pero el autor va hilando puntada a puntada esas primeras ideas impulsado por una "perseverancia" y un afán de perfeccionismo
con los que va descubriendo un libro que al principio se antojaba "turbio y nublado". Luchando contra ese proceso, este eterno candidato al Nobel ha publicado ya 31 novelas en las que ha escudriñado con maestría el alma humana y que le han convertido en el máximo exponente de la herencia de la gran literatura estadounidense, en línea con Francis Scott Fitzgerald, Ernest Hemingway o Saul Bellow.
Comprometido todavía con la situación política de su país, toma partido en la batalla política que se libra en las inminentes elecciones presidenciales del 6 de noviembre: Realmente espero que gane (Barack) Obama, y creo que probablemente lo va a hacer. No podría imaginarme apoyar al otro candidato (Mitt Romney)
, asegura Roth, quien no ha votado nunca al Partido Republicano.
Por Teresa De Miguel (Efe/Diario de Sevilla)
Etiquetas: Ernest Hemingway, Francis Scott Fitzgerald, Mitt Romney, Philip Roth, Príncipe de Asturias de las Letras, Saul Bellow

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