01/10/2012
El sector afronta la crisis entre cierres de establecimientos y despidos
Leopold Sedar Senghor dijo que cuando un anciano muere se quema una biblioteca. En el mundo de los vivos y de los libreros, ya se sabe lo que pasa cuando se cierra una librería. Esta semana que empieza, en Madrid, acaba su existencia una, de nombre Rumor, que lleva abierta desde el 10 de diciembre de 1975.
Los libreros ven su futuro amenazado por la combinación de la crisis y el cambio del modelo cultural. Para Pura Prieto, la veterana librera de Rumor, el cierre es una tristeza
, para el presidente de los libreros, Fernando Valverde, un fracaso de la sociedad
. Y los que vimos cómo se iban de las estanterías los libros de Rumor diremos, como el poeta senegalés, que fuimos testigos del incendio, libro a libro, de una vieja librería.
Rumor cierra el lunes por una acumulación de deudas que ya no podía soportar
. Le deben dinero instituciones, como la Comunidad de Madrid. No es una deuda enorme, pero es una más de las que las entidades públicas han contraído con las librerías, que hasta hace dos años dependían de la compra institucional. Ya no compran las bibliotecas, ni las universidades... Las librerías están solas y desamparadas. El milagro es que no cierren más
, dice Fernando Valverde.
Cierran también en Madrid La Biblioqueta y El Tragaluz; otras (como Robafaves, la mítica librería catalana), están amenazadas de cierre. Pero no hay tantos como parece deducir del panorama que a veces dibujan los medios. En España hay 3.500 librerías
, dice Valverde, y el porcentaje de cierre debe ser del 1 o el 2%; lo que se da, en la mayor parte de esos establecimientos, es una disminución gradual de puestos de trabajo
. En 2010 era de 11.008 personas; ahora quizá haya disminuido en un 10%.
Hay buenas noticias en medio del incendio. La Central (que nació en Barcelona hace 17 años) se ha asociado con la editorial Feltrinelli (propietaria de una potente cadena en Italia, y ahora asociada a Anagrama) acaba de abrir en Madrid un establecimiento. Su fundador y director, Antonio Ramírez, avisa: las librerías no se acaban, ni se acabarán por la competencia digital, no somos como la industria del disco, dependiente de pocos y poderosos agentes. El papel subsistirá, porque es uno de los elementos de la prescripción del propio libro
.
Por Juan Cruz (El País)
Etiquetas: El Tragaluz, Fernando Valverde, La Biblioqueta, Leopold Sedar Senghor, Pura Prieto, Robafaves

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