25/09/2012
Los escritores. Esos seres inalcanzables, sabios, felices y perfectos que lo saben todo y lo comparten con sus lectores. Los escritores. Tan reflexivos, valientes y enamoradizos; tan soñadores, locos e incomprendidos… ¿Serán así los escritores?
Si por algún momento ha pasado por la mente del lector imaginar a los escritores como hombres o mujeres de vidas perfectas, eruditos de la palabra, sentados frente a una ventana prontos a desnudar su alma en el papel… ese lector no podría estar más equivocado.
Por ello, el escritor Luis Jorge Boone (Monclova, Coahuila, 1977) ha decidido desmitificar al escritor y despojarlo de los prejuicios que lo acosan a través de los cuentos de "Largas Filas de Gente Rara" (Fondo de Cultura Económica), libro que presenta hoy en la Feria.
Su labor no es sencilla y algunos la encontrarán hasta absurda: ¿Por qué derribar esa imagen de perfección del escritor? ¿Por qué bajarlo del pedestal inalcanzable donde muchos lectores lo han colocado? Precisamente porque, aunque el mito favorezca a los autores, también los aleja de la parte humana, los convierte en personajes y no en personas de carne y hueso que, como platica Boone, tienen sus miedos, dudas, celos, ego, pasión y arranques
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-¿Por qué elegir a escritores como protagonistas?-
"A mí me gusta que cada libro mío tenga su propio espacio, tenga su propia vida, su propio universo de ficción y su propio tema. En este libro a mí me interesaba enfocarme al lugar en el que estoy yo, a lo que me dedico a hacer. Como esta parte de mi vida, la carrera, la vocación o el oficio, como se le quiera llamar.
"Lo que quise hacer fue derribar todos los prejuicios que hay en torno al escritor; la gente suele pensar y yo compartí durante algún tiempo estos prejuicios del escritor, de verlos como seres distantes, como seres casi perfectos que pueden entender la vida profundamente y que se la explican a los mortales, que son seres casi, casi, de la realeza, una raza a parte de seres infalibles, y de lo que me di cuenta a medida que me fui adentrando en la vida literaria y convirtiéndome en un escritor, pues lo que quería era como acercarme hacia los escritores desde un punto de vista más cercano a ellos, convertirlos en seres humanos, encontrarles sus miedos, las dudas, los celos, el ego, la pasión, los arranques, yo lo que quería era platicar eso, convertirlos desde seres casi celestiales, en seres terrenales, que son exactamente iguales al lector, que son exactamente iguales a otras personas que se dedican a otros oficios y desmitificar esa idea de que son seres demasiado distantes a nosotros".
-¿Estos cuentos son autobiográficos, o qué tanto podemos encontrar de Luis Jorge Boone en ellos?-
"Creo que éste es un ejercicio de ficción. Hay rasgos, digamos, había como cancha para aterrizar ciertas cosas, me sentía obligado a aterrizar ciertas cosas de las que siempre he pensado acerca de la creación, de la crítica, de la amistad entre escritores, del bloqueo, etcétera. Estos temas que siempre están bloqueando la vida del escritor, los aterricé pero mediante historias, mediante personajes. También pudieron haber sido ensayos, creo yo, pero lo que yo quería era crear personajes para que vivieran, sufrieran, gozaran, todas estas aventuras personales que es lo que está alrededor del trabajo creativo.
"Creo que para nada es autobiográfica, aunque claro que hay referencias a situaciones que yo he vivido.
Yo he sido becario, he tenido premios, he sido blanco de los críticos, en algún momento aspiré a ser un escritor, entonces veía la literatura como un palacio al que tenía que entrar, etcétera. Hay como rasgos, creo yo, pero son los intereses de uno mismo, que los va llevando a la ficción. No me interesaba y no era mi idea hacer autobiografía, aunque es como un poco esperado que siempre haya esta identificación".
-¿Qué rasgos del escritor son completamente iguales al de cualquier otra profesión?-
"Los escritores son seres como todos nosotros, los creadores, todos somos potencialmente creadores, todos tenemos una capacidad de soñar, de inventar, de crear cosas nuevas para nosotros mismos. Diría que lo que quise hacer con este libro es acercar a los escritores a la gente, a los lectores, y decir, todos estamos en el mismo barco y estamos hechos exactamente de lo mismo. Entonces, la identificación debe ser más directa, no verlos como ajenos, de ‘eso yo no lo podría entender’ o ‘no lo podría hacer’ o ‘no lo podría compartir’. Lo que compartimos es que todos somos seres humanos y estamos hechos de lo mismo. La circunstancia de escribir es eso, es una circunstancia fortuita, es algo que no está en el centro, en el centro está el ser humano".
Por Laura Luz Morales (Vanguardia.com.mx)
Etiquetas: escritor, escritores, Fondo de Cultura Económica, Largas Filas de Gente Rara, oficio del escritor

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