20/09/2012
¿Es posible imaginar una nueva librería en los tiempos que corren?
Parece una tarea ingenua y no menos que imposible. Todos los indicadores parecen señalar en una dirección contraria: los lectores, incluso los muy buenos lectores, dedican cada vez más tiempo y atención a lo digital -no sólo a la lectura de ebooks, sino sobretodo de Twitters, páginas de Facebook, blogs, webs, etc-; el comercio electrónico se ha impuesto como el paradigma contemporáneo del acceso inmediato a un universo de mercancías sin límites; la circulación de contenidos culturales se afianza sobre unos vectores del todo ajenos a la edición en papel -desmaterialización, desintermediación, inmediatez, deslocalización y gratuidad. ¿Podemos encontrar un lugar para la librería futura?
Tal vez sólo sea posible si precisamente nos situamos en su dimensión irremplazable: la densidad cultural que encierra la materialidad del libro de papel; mejor dicho, pensando la librería como el espacio real para el encuentro efectivo de personas de carne y hueso con objetos materiales dotados de un aspecto singular, de un peso y una forma única, en un momento preciso.
Así planteada, la pregunta se convierte en cómo expandir tanto como sea posible la densidad cultural y social de este "coté" físico irremplazable. En nuestro caso, hemos intentado responder trazando una doble estrategia que comprende, por una parte, el diseño del espacio y el tratamiento físico de los libros, por otra, el aspecto social, la acogida y la interacción con el público lector; destacamos algunas ideas fundamentales:
Por Antonio Ramírez (Huffington Post.es)
Etiquetas: arquitectura, blogs, ebooks, Facebook, ilustraciones, lector, Librería, librero, Libro, portada, tipografía, webs

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