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Luis Cano: "Hago teatro pero pienso en poesía" - Argentina Argentina

20/09/2012

Crítico de las condiciones de producción del teatro actual, el escritor, director y docente habla de su escritura poética, de la influencia de la arquitectura de las salas sobre la obra y de su nuevo trabajo "Aviones enterrados en la playa", que se estrena este domingo en NoAvestruz.

Yo entiendo cada escritura poniéndome en crisis, afirma Luis Cano en uno de los últimos ensayos de su nueva obra Aviones enterrados en la playa. Cuenta que aprendió a escribir levantándose todos los días a las 6 de la mañana, hasta fines de los '90. Ya no sigue esa rutina, pero reivindica esa mano adormecida que durante diez años le alivianó los pulmones y la cabeza de tantas historias. Ahora lleva sus cuadernos de letra incomprensible a donde vaya. Y anota casi como un gesto involuntario de una mano que se desliza sola sobre el papel.

También dice que escribe para recordar, que escribir, para él, es una manera de hacer preguntas, de hacerse preguntas. Así, sus textos piensan el mundo. Con Aviones..., -ganadora del Premio ARTEI a la Producción de Teatro Independiente- Cano quiebra el imaginario masculino. Cinco varones –uno es un lobo marino- vuelcan su intimidad entre extraños, sin tapujos, en un muelle entre hormas de zapatos ajadas por el mar. Aunque su formación es como actor, su relación con el teatro se da mediante la docencia -da clases en la EMAD y en el IUNA-, la dirección y la dramaturgia. Pese a esto, no se concibe como dramaturgo, sino como escritor.

- ¿Por qué te definís como escritor y no como dramaturgo?

- Yo digo que soy escritor para no decir que soy dramaturgo. Me costó mucho tiempo asumir una condición de poeta, hasta que terminé de entender algo que se me manifestó haciendo esta obra como pocas veces antes. Me pude decir a mí mismo que yo hago teatro pero pienso en poesía, porque me encontré diciéndoles a los actores "Esto es poesía". Entendían entonces que tenían otra manera de encarar el trabajo. Cuando un espectador va a una sala de teatro, de alguna manera más o menos conciente, está esperando una experiencia de lo teatral. Y cuando esa experiencia está un poco corrida - lo cual a mí me interesa muchísimo porque se está preguntando qué otra escena puede plantearse el teatro-, entra en una zona un poco debilitada del vínculo con el espectador, que además es una persona muy entrenada. Finalmente, los aspectos más conservadores del teatro terminan siendo más legítimos en esa experiencia que otros menos conservadores. Y lo digo como una naturaleza conflictiva de mi obra en el teatro y de la relación entre una escena que se plantea otras cosas, y un espectador.

- ¿Creés que hay textos más teatrales que otros?

- Creo que hay textos dramáticos y textos que no. Entiendo que cualquier texto puede ser escenificado. El manual del usuario del microondas se puede escenificar y no por eso es un texto dramático.

- ¿Y qué es lo que determina que un texto sea dramático?

- Que tenga una hipótesis de representación. Hay textos que se plantearon hipótesis de representación y que, incluso desde ese lugar, discuten las formas de realización teatral de su tiempo. Yo pienso a través de la poesía, pero todos los días de mi vida estoy dedicado al teatro. Yo encuentro algo en esa experiencia que no voy a encontrar en otra cosa. Al mismo tiempo, creo que hay muchas escenas posibles que todavía no fueron arrojadas al teatro. Hay algo que define a la condición de lo teatral que tiene que ver con eso que se constituye entre la representación a la que uno asiste y uno. El teatro está ahí. No es estrictamente cierta para mí pero me gusta mucho la definición de Breyer que dice que el teatro sucede en el espectador. Nosotros estamos muy habituados a pensar en el objeto de la representación, en la escena. Hay algo de esa particularidad, que es lo que más me convoca del teatro, que son, en definitiva, los vínculos. Cómo nos llevamos con las personas, cómo nos queremos relacionar, cómo queremos tratarnos. A mí antes se me entendía como realizador difícil, pero después comprendí que a la gente le gusta entender. Por eso yo ahora cuido mucho en las obras que hago cuál es el trato que se le dispensa al público, las condiciones de lectura que le ofrezco.

- ¿Por qué viraste hacia una escritura que tiene más en cuenta al espectador?

- Por dos motivos. Uno es esa posibilidad de placer del espectador. Y otro es que siento que, si no puede abrazar la escena, la experiencia teatral está debilitada, sucede menos teatro.

- ¿Podés determinar un punto de inflexión concreto?

- Mi última obra opaca es Coquetos carnavales. Después intenté en todos los aspectos la mayor transparencia posible, entendida como vínculo afectivo. La obra con su propia ley alcanza al espectador. No hay obras buenas o malas, sino débiles o intensas. Yo voy hacia lo intenso. En Aviones... en la intensidad está su condición de belleza.

- ¿Hay alguna relación entre "Aviones..." y tu dificultad para la comunicación luego del servicio militar?

- En la obra hay una condición de lo masculino que me resultó muy interesante poder plantear, donde hay distintas tipificaciones de lo varonil: desde lo más atávico -como el personaje del pescador-, hasta el más frágil -el hombre que está en piyama. Se ve un gran esfuerzo de distintos varones por mostrarse y mostrar emociones y fragilidades. Sin dudas, cuando yo hice el servicio militar aprendí esa forma de relación entre los varones que se expresa casi pura y exclusivamente a través de la violencia. Y eso fue mi obra Coquetos carnavales, donde la hipótesis es que los hombres sólo pueden relacionarse matando uno a otro, eliminándolo. Aviones... sería un lado B de Coquetos carnavales, donde hay una parte mucho más blanda y expuesta.

- ¿Creés que es posible hoy la exposición de la intimidad?

- No, tengo la sensación de que hoy no es posible plantear la intimidad. Hay una idea falsa sobre la intimidad, hay mucha estandarización sobre eso. Hay una máxima que se usa mucho en el cine y la televisión que es que el hombre que llora da risa, sobre todo para las lógicas de lo mediático. No creo que una verdadera intimidad esté teniendo un lugar de exposición. Por eso me pareció mucho más interesante todavía poder plantearla desde algunos varones. Entre nosotros, al hacer la obra, circuló mucha broma sobre esto y mucho prejuicio. Eso es nuestro cotidiano. En la obra aparece la posibilidad de superar eso y vaciarse.

Por Ivanna Soto (Revista Ñ)

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Etiquetas: Aviones enterrados en la playa, dramaturgo, Luis Cano, Poesía, Premio ARTEI, teatro, Teatro NoAvestruz

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