18/09/2012
- Luis, ¿es ésta tu primera novela?
- Sí, es mi primera novela, aunque es mi segundo libro pues soy también coautor del libro “Guía de las aves de La Moraña y Tierra de Arévalo”, publicado por ASODEMA en 1999 gracias a una subvención de la Comunidad Europea. Desde joven me ha atraído mucho la naturaleza y me ha gustado conocer mi entorno, las plantas, los animales, los diferentes tipos de hábitats, su estado de conservación. Sobre las plantas y animales, pero especialmente sobre las aves, he escrito varios artículos y relatos cortos publicados tanto en revistas especializadas como en divulgativas o culturales.
- ¿Y cómo has pasado de escribir artículos sobre la naturaleza a crear una novela?
- La verdad es que el culpable de ello es mi hijo David. Yo jamás pensé en escribir una novela, no veía capaz. Lo cierto es que un día, viendo un documental sobre el paleolítico, dije a mi mujer y a mis hijos que hacía unos años había empezado a escribir lo que iba a ser un relato sobre las relaciones entre los hombres del paleolítico. Pero que cuando tenía escritas unas treinta o cuarenta páginas se me perdieron en uno de esos desastres informáticos en los que compruebas horrorizado lo que ha pasado sin saber muy bien cómo ha pasado. Recuerdo que les dije que sólo conservaba un archivo primitivo con algunos arranques o ideas de historias, descripciones sobre personajes y bastante documentación sobre fauna de la época, flora, utensilios, clima y diversas teorías sobre la extinción de los neandertales.
Recuerdo que David, que por entonces tendría unos 22 años, me hizo buscar ese archivo salvado del desastre informático y después de leerlo detenidamente me dijo que eso no daba para un relato, sino para una novela. Yo le dije que no, que me sentía incapaz de escribir una novela. Pero él insistió con tanto entusiasmo que me convenció. Lo cierto es que David vio en mí más de lo que yo nunca había visto en mí mismo. Bueno y este es el resultado: “Por la senda de Tumut”.
- ¿Es, entonces, una historia sobre el Paleolítico?
- Digamos, mejor, que es una novela ambientada en el Paleolítico superior. Un periodo apasionante en el que coincidimos en los mismos territorios dos especies humanas, los neandertales, que ya habitaban Europa desde hacía 200.000 años, y los cromañones o sapiens que se podrían considerar unos recién llegados. Yo he imaginado la historia en el momento en el que el neandertal está desapareciendo de la faz de la tierra y los humanos modernos, poco a poco, nos quedamos como especie humana única.
- ¿Te ha resultado difícil escribir sobre un periodo tan lejano en el tiempo?
La verdad es que conociendo el entorno en que se desenvolvían, los animales que había, los útiles para la caza o para las diversas tareas domesticas, el uso del fuego, el vestido, la vivienda, el modo de vida nómada de cazador y recolector… no me ha resultado muy difícil imaginar cómo sería su vida, el día a día de un clan cualquiera de aquella época.
- ¿Puedes decirnos algo sobe cómo era la vida de los hombres en aquella época?
-Por entonces, la tierra atravesaba la última gran glaciación. Millones de herbívoros se desplazaban hacia el sur a medida que los hielos se iban apoderando del centro y del este de Europa. Hace 28.000 años la fauna era muy distinta. Entre los herbívoros había varios colosos: Mamut, rinoceronte lanudo, bisonte, uro y también ciervo, cabra, jabalí, corzo, rebeco, avutarda, castor, liebre, conejo… pues de todos ellos aparecen huesos o restos de la época. Pero con tal cantidad de herbívoros también había grandes depredadores, empezando por las dos especies humanas mencionadas, pero también había leones, hienas, leopardos, osos, lobos, cuones, zorros, nutrias… El hombre era depredador pero también podía ser presa, como así lo demuestran restos aparecidos de huesos humanos con signos de haber sido devorados por alguno de estos depredadores.
Hombres y animales eran empujados hacia el sur por el rigor del clima mientras que Europa se congelaba. Imagino que a los largo de cientos o miles de años, fueron muchos los clanes que cruzaron los Pirineos para encontrar en la península un lugar donde sobrevivir. Todos estos clanes llegados del frío y lejano norte entrarían en contacto con los que ya estaban asentados. En algunos casos este contacto sería pacífico y por tanto positivo para ambos. Pero en otros casos las costumbres, las creencias o el modo de vida serían muy distintos y las relaciones podrían ser más violentas.
- Entonces, ¿la novela trata sobre estas relaciones entre los distintos clanes o sobre los animales que poblaban estas tierras?
No es una historia sobre animales, aunque están presentes, es una historia tanto sobre las relaciones entre las dos especies humanas como entre los clanes llegados del norte con los que ya llevaban varias generaciones asentados en la Cuenca del Duero.
- ¿Está localizado el transcurso de la novela en la Meseta Norte?
Sí, y más concretamente entre el cauce medio del Adaja y el cauce alto. Es decir, entre la Tierra de Arévalo y el valle de Amblés.
- ¿Por qué esta localización?
¿Y por qué no? Es tan válida como cualquier otra. Además es mi tierra, un espacio al que he dedicado mucho tiempo de estudio y al que creo que conozco bastante bien.
- ¿Tal vez en esa zona han aparecido muchos restos de aquella época?
No especialmente, me he basado en los desplazamientos que realizan actualmente las grandes manadas de herbívoros en sitios donde aún viven en libertad, como las sabanas africanas o las estepas asiáticas. En estas zonas las manadas se van desplazando a medida que agotan los pastos. Pues en el paleolítico superior, seguramente, seguirían una conducta similar, pasarían el invierno pastando en las llanuras de la cuenca del Duero, por ejemplo, en el cauce medio del Adaja, o sea en la tierra de Arévalo, y en el corto verano subirían a pastar la fresca hierba de los valles altos una vez que la nieve y el hielo se habían retirado, como ocurriría con toda seguridad en el cauce alto del Adaja, es decir en el valle de Amblés. Y los hombres seguirían a estos animales para darlos caza pues de ello dependía su supervivencia.
- ¿La novela se titula "Por la senda de Tumut. La noche de Jara". Es, tal vez la primera parte de una saga?
Aún no está decidido. Se podría decir que es una imposición de mis hijos que quieren que escriba una segunda parte, al menos. Es la historia del Clan de los Lobos narrado por una anciana llamada Gara en el transcurso de la noche de Jara. Durante esta noche de fiesta, poco a poco, van saliendo a la luz de la hoguera los recuerdos de los antepasados por boca de la anciana, cumpliendo así con la tradición de transmitir oralmente la historia de su clan de generación en generación. Cada capítulo es la historia de un personaje, así se van encadenando hasta conseguir cinco generaciones desde el gran Turán hasta que la biznieta de Gara se hace cargo de la narración.
Para la abuela Gara, el hombre es hijo de la tierra y por ello nunca podrá dominarla. "Nada de lo que nos rodea nos pertenece salvo nuestra propia vida, que es lo único que tenemos. Tras la muerte, nada queda salvo los recuerdos".
- ¿Se puede decir que, aunque basada en el Paleolítico, es una obra actual?
Aunque la novela se puede calificar como de ficción histórica, aborda temas intemporales. El respeto que seres tan primitivos muestran hacia la naturaleza como único medio de supervivencia, choca con la sed de poder de algunos personajes o con el intento de difundir e imponer determinadas ideas o creencias. También se abordan conceptos tan actuales como el medio ambiente, la tolerancia, la solidaridad, la libertad de pensamiento, la igualdad de género o el derecho a rechazar imposiciones dogmáticas.
- Tenemos entendido que parte de los beneficios obtenidos con la venta la novela los donas a una asociación que lucha contra el cáncer.
Tengo que decir que la novela es una coedición en la que la Editorial Éride y yo hemos participado a partes iguales tanto en gastos como en beneficios. Pues bien, de la parte que a mí me corresponde, dono un euro por cada libro vendido al programa de investigación adscrito a la asociación ASIÓN: "La Hucha de Tomás" (http://www.lahuchadetomas.com/). Todo el dinero recaudado por esta digna iniciativa será empleado para fomentar la investigación en tratamientos contra en cáncer infantil. Tomás era mi sobrino y murió de linfoma de Burkitt a los once años.
Enlace a la página del libro de Éride ediciones
Etiquetas: Éride ediciones, Luis J. Martín, novela, Por la senda de Tumut

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