02/08/2012
No sólo es el estribillo de una famosa canción, es también mi realidad y la de los guionistas españoles.
¿Qué sería de las productoras, si los guionistas, hartos de estar hartos, dejaran de escribir?
¿Qué sería de las productoras si los guionistas aplicáramos la Ley del Talión?
Nada. No serían nada.
Como dice Fred Zimmerman, lo más importante de una película son tres cosas: el guión, el guión y el guión, y eso lo saben hasta los más ignorantes de la profesión, de los que hay multitud.
Pues bien, siendo el guión lo más importante, el guionista en España es el personaje despreciable y despreciado que matan en la primera escena. Eso cuando aparece en la historia porque en este país, al guionista le ignoran, le maltratan y le humillan.
Llevo muchos años escribiendo y cuando envío uno de mis guiones a una productora lo hago, o bien porque lo han pedido públicamente, porque me lo han pedido personalmente, o porque he llamado a su puerta y cortésmente han mostrado su interés.
Envío, envío y vuelvo a enviar. Espero, espero y me aburro de esperar. Y esperando pasan las semanas, los meses, los años… Rara es la productora que se digna a contestar.
Canto el estribillo de la canción y se queda corto.
Se queda corto cuando pienso en las productoras mudas.
Se queda corto cuando pienso en todo el esfuerzo y en todas las esperanzas que los guionistas ponemos en nuestro trabajo.
Se queda corto cuando siento un vacío, compartido por tantos, que no comprendo.
Sin los guionistas, las productoras son casas sin paredes ni techo, son domadores sin tigres ni leones, son héroes sin enemigos a quien vencer, son lobos sin caperucitas ni abuelitas para comer, son un desierto detrás de un desierto.
No estoy haciendo una enmienda a la totalidad, algunas productoras se salvan de la quema de mis quejas, pero lamento decir que la mayoría, la inmensa mayoría vive en su esfera de cristal que sólo refleja lo que hay dentro. Herméticos y maleducados en su silencio.
Hace poco, a raíz de la carta que publico a continuación, y que envié a más de cien productoras, recibí la respuesta de unas cuantas: Grupo ZZJ, Sonora Estudios, Atípica Films, Impala… Es triste decirlo pero después de tantos años, hecho a tanto silencio, sigo sorprendiéndome cuando alguien responde. Son productoras humanas, consideradas. Son la excepción a la regla.
Deberíamos hacer una huelga, no como los guionistas americanos, que pedían reconocimiento a su trabajo, eso, de momento y por desgracia, queda muy lejos. Antes del reconocimiento tenemos que exigir que nos traten como a personas. No somos seres invisibles, no somos hojas de papel. Detrás de cada guión hay un hombre o una mujer que se emociona cuando escribe, y que también sufre cuando es humillado.
¿Tanto cuesta responder a un guionista?
Les juro que es gratis.
¿Crisis?
El cine en España, excepto para unos pocos privilegiados, siempre ha estado en crisis.
Hagamos de las carencias de estos tiempos, que multiplican la adversidad acostumbrada, una virtud.
Es la hora de la creatividad. Vivimos el momento de creer en las ideas brillantes, en historias diferentes y universales, en guiones extraordinarios que puedan rodarse con presupuestos bajísimos.
No sólo es una cuestión de fe, es una cuestión para auténticos profesionales, para productoras que de verdad creen en el cine, no en los privilegios.
¿Eres tú?
Si es así puedo enviarte dos grandes guiones, más grandes si cabe por el ingenio de contar historias maravillosas en tiempos de crisis.
Si te interesa ponte en contacto conmigo:
Ramón Aguyé.
[email protected]
TF: 637 21 59 54
www.cursodeguion.com
PD 1: Abstenerse productoras que no leen los guiones aunque sean ellas quienes los solicitan.
PD 2: Abstenerse productoras que matan el tiempo con el tiempo, olvidándose de contestar a los guionistas.
Etiquetas: curso guion, guion, guionista, hartura, playa de Benicássim, productoras, profesor de guión, Ramón Aguyé

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