18/07/2012
Hall, de 35 años, ha visto como su novela El libro de todos los veranos, editada por Suma, es un éxito, un hecho que la parece "un sueño" porque, asegura, se conformaba con poder dedicarse a escribir y saber que lo hacía "lo mejor que podía".
La industria de la literatura tiene mucha más integridad que otras La escritora británica confía en no ser producto de estas campañas y protagonizar alguno de los booms de ventas que aparecen y desaparecen rápidamente, fenómeno improbable dadas las buenas críticas recibidas en Estados Unidos y Reino Unido.
"La industria es complicada y difícil, y si no vendes lo suficiente se entiende que el editor vaya a buscar al siguiente nuevo", considera Emylia Hall.
"Hay mucha publicidad sobre determinados libros y la gente se sube al primer tren que pasa; las ventas son enormes porque los lectores quieren leer aquello de lo que se habla. Nunca se sabe lo que va a pasar" con un trabajo, destaca la novelista, que afirma que si algo está mal escrito, le aburre "muchísimo".
Además, defiende la integridad de la industria del libro y, por ello, no cree que haya que "entrar en agonía" porque se vendan libros que no están bien escritos. "Si con eso se consigue que la gente vaya más a las librerías, tampoco está mal", sentencia.
Hija de un artista inglés y una bordadora húngara, Emylia Hall se ha inspirado en sus propios recuerdos de las vacaciones que pasó de niña en Hungría para situar su novela, una historia de relaciones familiares, amor y nostalgia, en esos escenarios.
Beth Lowe, una joven inglesa que recibe un paquete con una carta, por la que se entera de que su madre ha muerto El personaje principal es Beth Lowe, una joven inglesa que recibe un paquete con una carta, por la que se entera de que su madre ha muerto, y un álbum de fotografías que la fallecida confeccionó con imágenes de los siete veranos que su hija pasó con ella en Hungría, donde vivió después de separarse de su padre.
Una adolescencia que Beth vivió entre dos países y dos formas de ver la vida: la de su "arrebatadora aunque imperfecta" madre húngara que decide volver a su país y la de su reservado padre inglés.
"Cada verano era perfecto. Hasta el último", anuncia la portada de la novela. El silencio y el secreto familiar harán que transcurran años antes de que Beth pueda reconciliarse con sus recuerdos.
Hall se sentía atraída por la idea de reflejar la transformación de la adolescencia porque, considera, "ya es lo suficientemente dura como para encima vivir entre dos padres, dos países y encontrar el equilibrio".
Efe (20minutos.es)
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