04/07/2012
Los miedos empiezan a hacerse realidad. Las antiguas sombras que cubrían el horizonte de la industria editorial española ya están aquí y ahora lo que se ve en la nueva línea del paisaje es más oscuro aún. Durante la crisis económica global, desde 2008 hasta el 2011, la caída de las ventas de libros ha sido del 18% en euros constantes, y podría incrementarse en un 10%, si se cumplen las previsiones que ha realizado la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE). “Es una caída profunda y preocupante, debido a la reducción del consumo y de la financiación”, asegura Antonio María Ávila Álvarez, director de FGEE. Esa tendencia, añade, en euros nominales representa el 11%, aunque si se le quita la inflación alcanza el 18%.
El avance de los datos confirma un movimiento sísmico que puede poner en riesgo la estabilidad y / o continuidad de algunas editoriales pequeñas, medianas y grandes. Las señales de alerta ya las dieron en el mes de junio los desplomes del libro de bolsillo y la venta en la Feria del Libro de Madrid, que se suele tomar como un termómetro del comportamiento anual: los porcentajes de descenso en ventas alcanzaron el 12 y el 20%, respectivamente. Algunos advierten de que es hora de que las editoriales revisen su actual estrategia de publicar más títulos, con una tirada media más baja mientras los precios apenas han bajado.
No es un callejón sin salida, pero la realidad y los pronósticos son complicados debido al cambio de paradigma en el que confluyen tres situaciones, cada una, a su vez, con problemas e incertidumbres bifurcadas: la crisis económica global, la jubilación de un modelo de negocio centenario y la competencia entre el sector editorial español y las empresas globales que buscan ganar mercado en España y todo el mundo hispanohablante.
Las editoriales se han visto inmersas en una reinvención y reconversión a las carreras para mantener a flote un negocio tanto en el mundo dual como digital.
Los titulares del estudio son que el sector editorial facturó 2.772 millones de euros y vendió 286 millones de ejemplares en 2011. Aunque las cifras indican que el año pasado el descenso fue del 4,1%, respecto al 2010, la verdad es que la caída no fue mayor gracias a los libros de texto, y por una coyuntura especial e irrepetible: la renovación de varios títulos en cuatro cursos. Sin este segmento escolar la caída habría sido estruendosa: el 8%, según el director de la FGEE. El descenso de la facturación se produjo en todos los campos, excepto en el escolar y en los libros prácticos (de cocina, de bricolaje...), el cómic y la literatura infantil y juvenil.
Por W. Manrique Sabogal (elpais.com)
Etiquetas: Industria editorial, crisis económica, Antonio María Ávila Álvarez, FGEE.

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