01/07/2012
Tras escribir 21 largometrajes donde hubo bastantes aciertos, como la exitosa saga de La Guerra de los Niños protagonizada por el grupo Parchís...; tras "parir", adaptar, escribir o dirigir casi 40 programas de televisión con hits tan sonados como Un-Dos-Tres, Hablemos de Sexo, Cajón de Sastre, Lo que necesitas es Amor, Gracias por todo o Senderos de Gloria... decidí "pasarme" al género novelístico.
No era novato en el oficio de contar historias, ya que en mis años mozos escribí tres novelas. Con Examen de Conciencia estuve en las votaciones finales del Planeta; con Noche de Difuntos anduve cerca del Ateneo de Sevilla y con El Magnicidio ocurrió lo mismo en el premio Blasco Ibáñez de Valencia. Con estos antecedentes, y con la experiencia televisiva que me había afilado el olfato en lo que respecta a detectar los gustos de la gente, me adentré en el mundo editorial convencido de que no me sería muy difícil repetir un porcentaje de éxitos similar al logrado en el cine y la tv.
Lógicamente, antes de nada, necesitaba un buen producto en la mano. Por este motivo, dediqué casi tres meses a concebir una idea novelística que contuviera todos los ingredientes inherentes al género best-seller. Y asi nació la...
Dan Foster, el personaje que da título a la saga, es un escritor de best-seller que, en cada obra, investiga un impactante misterio con la idea de publicar un libro que se convierta en superventas.
Las peripecias que le ocurren durante dicha investigación, así como los numerosos peligros que tiene que afrontar y los apasionados amores que vive, constituyen el relato de cada una de las novelas.
Todas las entregas de la saga están diseñadas para captar la atención del lector, desde la primera a la última página, en base a los tres parámetros siguientes:
Cada obra de la saga tendrá las ocho características siguientes, esenciales al género conocido como thriller novelístico:
En base a los presupuestos anteriores, en 2006 comencé a escribir la primera entrega de la saga. La historia de un cardenal argentino que, contra todo pronóstico, es elegido Papa. Una sorpresa para toda la Iglesia, pero sobre todo para él que tenía pensado abandonar su condición eclesiástica al finalizar dicho cónclave, ya que se había enamorado perdidamente de una galerista de arte italiana. El purpurado ve la mano de Dios en esta elección y acepta sentarse en la silla de san Pedro. Toma una serie de medidas progresistas, entre ellas permiso para el divorcio católico, despenalización de los anticonceptivos y de la sexualidad no conyugal, matrimonio homosexual, democratización de la Iglesia, etc. Estas medidas, inevitablemente, ponen en marcha tres conspiraciones diferentes para asesinarle.
Esta novela quedó terminada en abril de 2007, preparé un breve informe y lo envié a 19 agencias literarias y 32 editoriales, es decir, llevé a cabo 51 intentos de publicación. Veinticuatro horas después de mandarlo a la editorial Viamagna, me pidieron que les remitiera por email el texto. Quince días después tenía sobre mi mesa el contrato para su publicación. Otras editoriales también me solicitaron el pdf, pero como me emplazaban a una respuesta para cuatro o cinco meses después, firmé con Viamagna. Esta editorial, propiedad de dos hermanos argentinos, era de tercer nivel, pero tenía por entonces en su haber un buen éxito: El Testamento Maya. Se publicaría un año más tarde, septiembre de 2008, y hasta aquí todo muy bien.
A partir de la firma del contrato, empecé a perder el control de la novela. Me hicieron cambiar el título original, Tiburones en la Capilla Sixtina, por La Púrpura Negra. No me consultaron la portada y pusieron a un eclesiástico ¡ortodoxo! mirando hacia la cúpula del Vaticano. Y para colmo, el texto de la contraportada, mal redactado por alguien de la editorial, no reflejaba la originalidad de la novela en absoluto. Parecía "una más de la moda Da Vinci". Y tras numerosos intentos para hablar con los editores con el fín de explicarles mi plan de promoción, se puso uno al teléfono, con muchas prisas y sin ningún interés por lo que le estaba contando.
Oficialmente, la novela se pone a la venta el 20 de septiembre de 2008, enterándome de ello porque me llega un correo genérico con noticias de la editorial. Comenzaba en ese momento el calvario de la distribución, uno de los grandes caballos de batalla del mundo editorial. En mi caso, nefasta distribución, ya que los primeros ejemplares comienzan a llegar a algunas librerías, pocas, a finales de noviembre. Y a la mayoría de las que habían solicitado ejemplares no llegan para la campaña de Navidad. Yo efectué un seguimiento exhaustivo en Madrid, Córdoba, Sevilla, Valencia y Barcelona, bien por teléfono o por medio de familiares y amigos, y tengo constancia de los siguientes datos:
Para finalizar el tema "distribución", una anécdota kafkiana. Cuando me pongo en contacto con la editorial informando de las librerías concretas donde tenían pedidos ejemplares y nunca llegaban, la contestación fue la siguiente: “el hecho de que los soliciten, no quiere decir que los vendan”. Un desastre sin paliativos de una editorial que, inexplicablemente, comenzó a editar cada mes diez libros nuevos sin hacer ningún tipo de publicidad y con el mismo desastre, supongo, de distribución. Lógicamente dicha editorial tenía que acabar mal, como así fue. Sus dos y socios están desaparecidos desde el 31 de julio de 2010.
A pesar de todo, la primera edición se agotó gracias al boca-oreja, y a mis centenares de horas al teléfono, haciéndose una ampliación de la misma al tiempo que se imprimían mil quinientos ejemplares para Sudamérica. Yo cobré las regalías del primer año y, luego, el cierre fraudulento de la editorial dejó diseminados ejemplares por España, Chile, Argentina, México y Uruguay, sin yo poder ejercer ningún derecho sobre ellos.
Ante tan nefasta experiencia, el lector pensará que, salvo que fuera un descerebrado, no se me ocurriría continuar en el oficio de juntar palabras para seguir contando historias. No, no soy un descerebrado. Un poco, o un mucho loco, sí. Pero es que existe algo que se llama “mis lectores”. Y a veces recibes algo como esto:
“Señor, Murillo. Soy una chica canaria que tengo una enfermedad irreversible. Le escribo para darle las gracias porque durante las horas que me ha llevado la lectura de su Púrpura Negra, me he olvidado por completo de mis problemas, de tomar mis medicinas y, sobre todo, de que no me queda mucho tiempo de vida”.
Cuando esto ocurre, das por bien empleado el tiempo invertido en la escritura, te olvidas del maltrato editorial-distribuidor-librero y, por supuesto, del dinero que pudo ser y no fue.
Nada más por hoy. En la segunda y última entrega de “De guionista a novelista” contaré la experiencia con mi segunda obra, CURRÍCULUM MORTIS, perteneciente también a la saga Dan Foster. Y sobre todo, hilvanaré un decálogo de consejos que no sé si servirán para ayudarte a triunfar, para sí estoy seguro de que pueden ayudarte a lograr algo mucho más importante que lo anterior: que no te conviertas en un escritor frustrado.
Luis Murillo
www.luis-murillo.com
[email protected]
Etiquetas: Currículum mortis, Dan Foster, escritor, guionista, La guerra de los niños, La púrpura negra, Luis Murillo, novela, novelista

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