03/05/2012
Por Ánxel Grove
Fernando Pessoa, uno de los mejores escritores del siglo XX, combatió con discreción y silencio el peso de la vida. Ganaba unos pesos traduciendo correspondencia empresarial para empresas navieras y los gastaba en el aguardiente inspirador que consumía en soledad en melancólicas cafeterías y tabernas de Lisboa mientras escribía poemas con la voz de las veinte identidades que habitaban bajo el fieltro fatigado de su sombrero.
Franz Kafka, el primer escritor moderno, acaso el único que merece ser considerado moderno, tuvo entre 1908 y 1922 un empleo donde le entregaban un sueldo que, según el mismo afirmaba, le alcanzaba para “pagar el pan”. Era redactor de informes en el Instituto de Seguros de Accidentes Laborales para el Reino de Bohemia. Componía precisos memorandos—¡podemos imaginar cuan precisos!— para que la compañía pagase o dejase de pagar indemnizaciones a trabajadores heridos en el puesto de trabajo. A la salida corría a casa de sus padres, cenaba frugalmente un apio y una zanahoria —era vegetariano— y dedicaba la noche entera a iluminar los caprichos de la tinta sobre el papel con las candelas de su mirada esquizoide. A veces sentía remordimientos por entregarse a una vida laboral adocenante, pero en ocasiones se mostraba indulgente y afirmaba que el trabajo libera al hombre “del sueño que lo deslumbra”.
Etiquetas: Fernando Pessoa, Franz Kafka, Arthur Rimbaud, Trabajos forzados Los otros oficios de los escritores, Daria Galateria, Maxim Gorki, Jack London, Sidonie-Gabrielle Colette, Raymond Chandler, Dashiell Hammett

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#1 JohelF 20/05/2012 06:50
Excelente artículo, lo único que quiero recomendarles es que cuiden mas a la hora de expresarse en temas controversiales las palabras.
En el artículo completo, al final hablan de publicaciones antisemitas, y luego mencionan libros contra los judios. Como escritores deben conocer que semitas no son solo los judios, ni solo los israelíes, en Irak hay semitas, también en El Libano, quizás hubiese sido mas correcto mencionar "publicaciones antijudias".
Del resto, el artículo y el libro están bastante bien.